EN LA PENÍNSULA
Carolina Contino
Carolina Contino
Hijos de soles coloreados como en batik
que viven en la península espectacular más alejada
en el insomnio más inmutable,
olvidados de las costumbres
y los usos
y los besos.
Más allá de su cuerpo siguen ardiendo
y por las noches la piel les sigue pesando en calores inconcebibles.
La ascensión
hacia el rostro en caravana
y después
hacia el amanecer
cuando los laberintos se abren y los pasos vuelven
desde allí caen turbulentos
en torrentes de perjurio que los lavan.
Y ellos no pueden ni tocarse.
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