LAS FILIGRANAS DE PERDER
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julio 13, 2008

Metamorfosis - Colaboración desde Estados Unidos


METAMORFOSIS
Carlos López Dzur

Tú... ama mi fango, hijo mío,
que yo de lo turbio forjo La fuente de aguas
cristalinas; la Muerte es filtro. Del fango es alimento.

Tú, medita en mis huesos, siémbralos en nombre
de la Güenda; yo los haré como semillas
que se pudran y florezcan y sean un vestigio al fin
de lo nuevo en tus ojos y en tus pasos.

Es mi palabra: lo que te doy no se vencerá
ni la estacada de nuevos abandonos.

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julio 20, 2007

Donde te Puse - Colaboración desde Estados Unidos


DONDE TE PUSE
Carlos López Dzur

Aquí te mecerás, en presencialidad vertical
de tu presente, aquí, en luz visible
entre violáceos índigos y extremos de rojo-sangre.
Con sospechas de azul y naranja, te cuidaré.
Verde será tu geografía y amarillos, los soles
(y tus lunas, plateadas). Tu invierno tendrá
una mansa calidez de león dormido.

Desde los horizontes pensarás que el tiempo
es el que forja su continuum y da el espacio,
res externa, y donde cada ruido se llamará
alarido, fervor de muchedumbre, alarma
de viles griteríos, donde cada distracción
confunde y nada hay en las ondas que cuide
tu mecida, tu reposo, tu hamaca
de habitante isleño, solitario, valiente,
sediento de Sod / en lo Secreto / y hashlemá
antes que de sable vengador y puñal lastimero,
pues todavía preguntas: ¿A dónde voy?
¿Fue aquí que me pusiste? ... y te mezo,
¿quién otro, sino yo, soy el que te mezo?

2.

Sólo que cierras los ojos cuando lo hago.
El fotón que te observa soy, Tu Padre Oculto,
quien no vive en los relojes y siega al tiempo
para que seas eterno, aunque ya no lo entiendas.

«¿A dónde voy?», pregunta tu corazón
de ansias electromagnéticas, hijo de Planck
que menosprecia la medida que gravito
dentro de ti, antes que una magnífica estructura,
la Naturaleza dada, te dijera sé humilde,
quebranta el corazón y doy los secretos
del porvenir y el sosiego a fin de que no digas
que te engaño, porque estoy fuera de ti,
distante, ausente, sin un presente
en tu ambición de mundo y universo.

Y hoy te respondo: «¿A dónde vas?
¿A dónde te llevo si te llevo?»
Pues vas a donde puedas ser mi contenido.
Vas al calabacín donde quiero tus huesos,
A He-Vau-He-Yod,
al reino de los rayos-gamas,
a mi ultravioláceo asentamiento de futuro.
Ha de ser donde tu propósito y el mío
se concilien y dispongas de lo real
de Mi Refugio, sin el Jalom de soñarreras
de los Sacer-Otium, sin entendimiento,
donde se refugian opresores y oprimidos,
crédulos de excreta irracional
que al poder deifican en mi Nombre
y a las probabilidades estadísticas del Ser
sinsentido / andamiaje de la Nada /
No-Ser / locura / desamparo.

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junio 15, 2007

Las Siete Hijas de Eva - Colaboración desde Estados Unidos


LAS SIETE HIJAS DE EVA
Carlos López Dzur


1.

__________... al fruto que me alimentó lo regresé.
__________Otro fruto y cada vez que me cortaban ramas
__________de ilusión
__________crecían más fuertes realidades: Maritza Pérez,
__________poeta puertorriqueña de la Generación del '70


Culebrita que estás en la Tierra
(y cuyo Edén, más allá de lo óntico,
se te fue de la memoria), dame tu pan cotidiano.
Acuérdate de las siete hijas de Eva.
Avísame si están vivas en los cielos.

Dona a los ribosomas, pero dame
trece proteínas porque soy el hambriento.
Fosforilizaré lo que debo al Azazel oxidativo.
Hazme de paz. Dame tus días de menstruo
y que nadie entonces me toque; haz el placer
para la espiga oblonga, pero también
anuncia el dolor respetuoso, el ser mujer,
y la forma-materia y sustancia en sí
que es misericordia, justicia inagotable
siendo la grandeza tan humilde, energía
que no se tira al trasto, por ética hermosura,
por causa de entropía.

2.

__________En mí crecieron todos los azules verdosos
__________de los ríos y cunetas, frutas dulces, agrias, raíces
__________de yerba mala, malojillo, tabaco, café y caña,
__________nidos de reinita: Maritza Pérez


Que del ADN mitocondrial
no falte esa energía en los días del Kotex
ni en los días celestes del orgasmo.
Hijo sea de los óvulos de la Tierra
(porque dependo de tu entes mundanales)
lo mismo que de las hiedras eternas,
infinitas del Yetzirá y el Ofiuco,
hijo de tus mejanas
del cimiento.

Tú, que puedes abrir, dar alimento,
las membranas resistentes, santifica
mi nombre, yergue tu voluntad
en mundo y cielo,
la valencia de tu espacio,
a veces súbito y violento
y permite que viva,
lo mismo que mis enemigos
que han preferido ser el muro,
el escollo, la rémora,
bendícelo en el folículo,
en el vector de vidas bacterianas,
en la abiogénesis.

3.

Dependo de tu prehumanidad.
Vasijas, receptáculos, cálices,
tallos que me precedieron,
entonces, permite los intrones
y reprende a los intrusos
y al gorgojo y al parásito
que arruina nuestros nombres.

Son 150,000 años de tu arrastre
antes de amar tu cuello uterino
y salir del desierto,
ausente de tu alma
como estuve.

Ahora te llamo citostoma
y me glorío de tu forma de serpiente
y en el altar de tu óvulo
me renuncio como cuerpo de pólipo y molusco
que a contragusto
admite la belleza de tus cilios
y tu boca de ostra que me aperla
y tu beso de manzana.

Ahora sí nazco a gusto
de tus cascarones y me bautizo
en los amnios.

4.

Del plano de tus secuencias aminoácidas
hice mi alfabeto. Creí al shofar, a la trompa
de Falopio, al dulce aguijón con que matas
(a mí que soy más pajarón y distraído
que tú, cuando vamos a la vida,
no por mero pervivir, por la raíz y lo básico,
del encuentro infinito, y la tarea de corregir
las diez potencias de la Dicha y el Destino).

5.

__________Obrero de las reencarnaciones,
__________oreja del espíritu, músico del alma,
__________amigo y poeta pepiniano, Héctor Soto Vera

Bajo la roca donde la Hidra se cercena,
tu cabeza inmortal, Seth, mi serpiente,
me salvaste de la fosa; el fuego de mis rivales
no me alcanza. De mí no hizo fósil, ni me recombina,
regresivamente, para que yo sea
alimaña, hiena, lagarto, me protejo
cuando tú me instruyes.

Como Loba me lactas, como médico celeste
Asvín te llamo; del caduceo te cuelgas,
como un rayo kundalinas y encantas.

Tú me gustas como mensajera de ARN
y me la elaboras como quiero.
A la enfermedad, al virus, a la basura,
recoges, atrapas, reciclas.

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junio 14, 2007

Transformación - Colaboración desde Estados Unidos


TRANSFORMACIÓN
Carlos López Dzur

«Y mensajeros hay como yo y como ella,
tu Divina materia, en irrestrictas formas,
y podemos ser gigantes como las nebulosas
o minúsculos como un grano de mostaza,
o la chispa en la sinapsis de redes neuronales...
... y puedo ser la que suba a tu cama,
presencia de carne y hueso que deja
que la asalte, que ebullicione de amor
tu instinto en la caldera,
o puedo ser la que te arranque de los huesos
y se vaya contigo a espesuras etéreas,
al ego cesativo que te llamó a los sueños».

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abril 12, 2007

Homenaje a Hebe - Colaboración desde California


HOMENAJE A HEBE
Carlos López Dzur

Aquí pueden llegar los sedientos
de ideales, los cansados, los hambrientos
(de cambios y direcciones), aquellos en fuga
de jolgorios, tedio y oprobio, desalentados
por tanta recholata, incómoda, vulgar y envilecente.

¡Navegantes con hambre de futuro,
conocedores de la oscura noche del alma,
compulsivos outsiders, realengos
pese a la afinidad social y compasión al grupo,
aquí es la cita.

¡Vengan!
¡Se servirá del néctar de la Diksha!
Aquí se beberá la amrita gratis,
por gusto de transición contínua.
Hebe se inventó la resbalada.
Se ideó los túneles raquídeos.
Tropezó con el chasco
y repartió el deleite
de las copas sagradas.

Esta es la tala.
Aquí llueve el ritmo sobre la calle mojada.
Se lubricó un pedazo de cultura.
Se está en riesgo de recibirla en kundalini.

Anus en mole, átomos del aceite más puro
en la superficie del quiero y no puedo!
¡Caer de nalgas, levantarse y despedirse,
ab irato! Se denuncia, empero,
la incomprendida hebefrenia,
demencia precoz de cada pubertario:
¡la chiquilla está emputada
con tantas rascazones y martirios en vano!

2.

Comecandelas, anarquistas, ilusos,
inmaduros, quijotes, chalaos
de todo cromo: ¡vengan a tiempo!
Los todavía insatisfechos con las cortesías,
incrédulos, no convencionales, los que ladran
hasta morder del rabo remilgos y ortodoxias,
¡aquí es la cita!

Vengan por su nuevo sentido de individualidad.
Si están introspectivos por la luna nueva
y se les llama apopléjicos, turulatos, heboides,
zopencos, vitocos, idiotas, pendangos,
¡enteráos! Hebe se inventó
la rapada de coco,
el desgreñe,
la piojera,
el cartel provocador,
la iconoclasia.

Ella quemó el sostén
y tiró las pantaletas a los perros
y las águilas y los voyeristas.
¡Y le vale, le vale, le vale
tres cochos y diez remiendos!
porque ya vive sin mea culpa,
sin complejo, sin bochorno.
El susto ya pasó.
¡No cayó en balde!

José Clará y Ayats
(que es mi amigo en el mármol)
gritó: Juventa Vive y yo, con él, pigmalionaba.
José Llimona resolvió el Desconsuelo
al mirar la carita de tan modélica nymphette.
Creo que los tres la amamos cuando cayó
tan larga es y cuán cortamente fue vestida
entre las santas mugres del comportamiento.

En fin, que nos gozamos
las vasijas hechas trizas y a Hebe que brinca,
que patalea, que despotrica
y, por cuya causa, fluyó líquido
de eterna juventud a nuestros pies,
lavándonos con su tibia jalea de vulva
y agua celestial de luna llena.

¡Mentira que seamos enteomaníacos,
partida de vulgares voyeristas, yo y los cheos,
taumaturgos en la pedofilia del cincel!

Fueron devas que nos dieron
de la Gñana inaccesible,
un momento tan solo,
un instante,
y salimos del microcosmos,
dualístico y externo,
es decir, del agüite de estos días
sin mínima poesía
hacia la puerta de escape del samadhi,
donde Leda y el cisne
nos agarraron la polla.

Otros la culparon: ¡pobre Hebe!
¡Qué anárquica, qué torpe, qué imprudente,
qué excéntrica, qué impúdica, qué pelos!
Las copas son divinas, se quejaron,
El vino es ambrosía, mil años añejada,
gota a gota (¿y ellos qué saben?)

Pero nosotros, por devas devorados,
la quisimos más, la descubrimos,
la deseamos; la sentimos
en los lícuos arrecifes de las perlas
y en todas las tormentas de los polos,
así y tan punky, tan guácalamente impredecible
y taruga y adorable y la gloria hecha pendejera
por tanto musgo y limo pegajoso y barranqueras
de su cuerpecillo de hidríade,
supimos de su trotar de potrilla mañera
y de sus ganas de joder por amarnos.

3.

No lo sé, no me importa, ¿qué más da?
Se inventó el acomodo reológico del prâna
en nuestras copas... ¡es lo que vale!
¿Por qué con su salto sin pértiga hacia el alma?

Rara avis in terris, entre castas de rajputas,
así lo consumó, sin marometas
de tambores siderales ni torbellinos
de peroratas necias.

Fue el acto simple y súbito
por llevar las bragas en agaches del tobillo:
y, ¡qué obra maestra! cuando a címbalos
hizo un revoltillo con mi aliento y se inventó
the dishonest exposure.

Y los coros de ranas, pargos y guachinangos
(«comediantes» del Agora, como Nietzsche les llamara)
vieron su ombligo y dijeron:
«¡Qué asco!» y los prosudos sin raquis
se hicieron bolas a la vista del cóccix,
a la revelación de su magno coñazo.

Así es la turbulencia natural
de 50 billones de básicos instintos.
Los pobrecitos de hipotálamo,
santiguándose entre ellos, pidieron:
«¡Que sea sustituída de inmediato,
cubrid su endija, tapad su nalgatorio!»

Y los rebaños de la sadhana a Ganímides
ofrecieron el trabajo y él fue por las copas
de cualquier bebedizo, trago amargo...
mientras Zeus hizo vitatrones con el ego,
because the show must go on!

Entonces, La Ballena se llenó de gurudevas
y la flor de loto se destrozó sobre las lozas
y, siendo todos, amantes de utensilios
y mundarros cautelosos y códigos de moral
y gestos previsores, a Hebe la vistieron de hopalanda
y los pobres faquires le obsequiaron taparrabos
y las mojigatas ofrecieron sus velos
y alguna veterana comenzó una plegaria
en tiempo extra y fue cuando dijimos:
¡Nos cagaron!

Dizque su hermano, argumentó:
«Ven a la trincha; ayúdame o aléjate»
y verbalizó del shrutis su odio a la pudenda.

Fue que vimos el ojo más caliente de la hornilla
y adivinaron la katutsha en medio de las cejas
y fue que los vellos horizontes púbicos de Hebe
parecían avionetas y volaron como arañas al tejado
y por su tamal se reveló su doble torta
y el hazteallá se quejó: ¡Qué extravagancia!
ya que su clítoris fue tamaño escarabajo
(¡qué carnoso hesperidio para chupar en privado
y sus nalgas, dos joyas, duplicado deseo al chintamani
(¡qué hermosura! ... házme el favor, yo me la llevo)
y los richis se purgaron el nabo
como obreros del pulmón llenos de cuitas
y se vinieron cuando apenas se habían ido
y los chelas, bebechelas tan chalados,
sustituyeron la amrita por chicoria
y esa noche salieron vomitados
por acusar a la flor inmarchitable
cuando Hebe los puso parejitos,
inventándose, en fin,
que la corrieran.

4.

Así, tan desmadrosa, fue su Diksha
(y la nuestra). Quiso irse sola.
Salir por el ojo invisible de la esquina.
Verse renunciada de estos puercos de kama
para quienes la noche de La Ballena fue chasco.
Mas, digo yo, Hebe fue
lo mejor de miles de ocasiones:
relámpago en la matriz del mundo.

Se quitó el mandil y quedó en cueros
y lanzó la copa del Olimpo sobre el hombro
y cayó redondita como jarro de OM
que flota con su gracia y se arrenja entre olas
como loto en el cieno o la nenúfar
sobre colcha de espuma.

¡Qué agasajo lunar, qué wahine!
Hebe cruzó hasta la salida de los baños
porque su padre la aplastó como a una mariposa
y dijo, voz de trueno:
¡No sirves para nada, niña!

5.

Esta es la senda renovada de Hebe.
Sígala el que oye el sonido primario que ella invoca,
el que guste que sus pies sean refrescados
por la espontánea viña del ritmo de la lira.

Aquí es la cita y vengan todos,
excepto el hazteallá,
el bufón de precauciones saturninas,
el déspota, el sabihondo infalible
con cerebro de bula y privilegios de Papa...

(Basta que existan en los jolgorios del artha),
aquí que no vengan, ni consigo traigan
a los gananciosos, satisfechos de quemón,
ni a los veristas académicos, asalariados sin AUM,
ni a los remendones de posibilidades al azar
ni a los puritanos,
cantores de puranas.

Que vengan mejor los de sucios pies
porque aquí, donde Hebe está,
el supernéctar es agua
y canción de torrentes,
revolcón de olas,
rock del salpiqueo, estrofa de lluvia fría,
derrame contínuo, bautismo,
estanque y ánfora de versos,
sangre de profecía y vida,
ritmazo de meada, disparo de semen.

Lo mejor del caldo, la saliva,
el sudor, la adrenalina
lloverá sobre el cuerpo y desde el cuerpo
y el manantial será mano y pies
en pos de las doncellas
y la ninfa irá en pos del varón
que ama y comprende.

Aquí se riega ella, Juventud,
y con ella la regamos.
Las ninfas chapotean
y Venus trae el pomo hecho trizas.
Juventa se rebela contra renacuajos y guabinas;
pero algunos, sumergidos en gozo por su causa
y, por susto de su regazón,
en su lugar, llenos de pelos y vibra,
aplaudiremos.

Cortaremos su paso.
Con ella y por ella, larguémos al tubo,
a la cloaca,
al desmadre,a donde quiera
que se ubique su carajo.
Ella sí que es ambrosía
para los que escuchamos la lira de Apolo
y el canto de los manantiales.

¡Con ella, somos como ella!
jóvenes, desafiantes, enérgicos, impredecibles,
orgullosos, candidatos a otros oficios, lugares y
ciencias,
donde el amor echa pelos y se cuelga de la estrella,
y danzamos así con las musas y las Horas
y vamos a las islas encantadas
en aras de las hembras de los mares
y salimos de La Ballena
¡despedidos!
pero llenos de porvenir y dignidad.

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