abril 25, 2006

Salen a Triunfar


SALEN A TRIUNFAR
Carlos Ayala

Salen a triunfar, estos putos
Insulsamente juegan con la bolsa de ilusiones de la que se proveen
Salen a gastar un tiempo que no es propio ni suyo
Salen y toman tanto de todo como pueden, siendo todo tan ajeno como sus voces y la casa en la que se hacen vivir
Y sin embargo encantan y nacen.

Después del tiempo desaparece su ambición por todo, queda la molestia de poseer y no saber nada propio nunca. Deshabitan buscando a quién mortificar
¿Cuánta imposibilidad los inunda?
Ni ellos mismos saben donde está, la imposibilidad, por supuesto, ni la pregunta
Para esto se hacen manuales que autoayudan a evitar el cosquilleo de la razón.

Ya no están tan resueltos como antes de las guerras, las posibilidades son mayores y salen a triunfar, buscan la búsqueda, no la dejan estar, ella asustada pasea sin saber, mientras ellos hacen posibles sus desencuentros, sus habitáculos inmundos, sus relaciones tan necesarias y cansadas.

Salen a triunfar en mi barca, la que no es mía ni la más vencida, la menos preciada barquita, esa que solía inundar en el gozo de todos sus fracasos y que en un dos por tres desocupo si es para uno nuestro.

¿Vieron? Salen a buscar la sal de lo que no está para preparar, y triunfan a pesar de todos y de ellos, que no saben habitar. Ahora yo busco las palabras que inunden la balsa que es mía y por lo tanto tuya, palabras que arranquen sudor de mí, que maltraten al tiempo, que arrullen palabras menos simples a ver si alguien las roba y sale a triunfar.

Si el rumor se confunde o se previene ante el poder de mi incapacidad, lo haré cierto para el gozo de todos, para no ver su indigna falta de alimento y su más indigna apariencia; por no dejar oler la halitosis propia. Ante todo los perfumes y los pelos bien desenredados, que no se vea la necesidad, esto decían en casa cuando niño. Todo estará bien si nos convencemos, y esto basta ahora para salir a triunfar, sin talento, sin esfuerzo, tan sólo la actitud que en el camino todo se resuelve con apuro.

¡Vamos a triunfar en nombre de todas las cosas insulsas e inútiles que nos hicieron necesarias!

¡Vamos pues, gocemos de los triunfos ajenos, esos que nos proyectan! ¡Qué ilusión perfecta, ya nuestros logros fueron hechos por otros...!

...pero entonces no hace falta salir a triunfar, si nacimos todos tan gananciosos. El esfuerzo está en salir a buscar el manual. Por un par de centavos que cuesta la libertad se obtienen las letras para triunfar...

...lo extraño entonces es mi incomodidad, sabiendo que ésta es mi barca, mi casa y mi verdad.

Tan inseguro de ser el dueño de estas palabras, poseo pues la ambición de poseer sus barcas, sin remos, sin timón, sin viento, aunque la mía siempre lo posea por la voluntad no pedida o querida.

abril 21, 2006

Los Escritores hablan sobre el Fracaso


Por lo general, la primera reacción de un animal frustrado es intentar alcanzar su objetivo con más fuerza que antes. Por ejemplo, una gallina hambrienta a la que un cercado de alambre le impide llegar a la comida, hará unos esfuerzos cada vez más frenéticos para atravesar el cercado. Sin embargo, otro comportamiento, sin objetivo aparente, sustituirá poco a poco al primero.
MICHEL HOUELLEBECQ Las Partículas Elementales


...escribir es una inmolación consciente y razonada que el escritor —el verdadero— hace de su tiempo, de su salud, de sus intereses materiales, de su vida, en suma, para crear un orden de palabras que lo satisfaga.

...hasta qué punto la labor creativa implica la autodestrucción del creador. Escribir es como hacer el amor: una cosa brutal, fatigante, en la cual morimos y renacemos. Luego de escribir una página caigo extenuado en la cama, los ojos ardientes, la nausea del tabaco y la sensación de consumición física. Y ello es el precio de veinte líneas, ni buenas ni malas, que serán probablemente corregidas o eliminadas, pero en cuya elaboración hemos puesto lo mejor de nosotros mismos.
JULIO RAMON RIBEYRO: La Tentación del Fracaso


Ser escritor es como ser torero: uno puede convertirse en figura mundial o seguir toreando de pueblo en pueblo, pero de todas maneras se juega el pellejo en cada palabra.
CARLOS MAURICIO VEGA

abril 20, 2006

Nace el Club del Fracaso


En principio, el acto de escribir se puede considerar como una derrota ante ciertas condiciones del mundo. Digamos que el escritor está insatisfecho con su entorno, percibe la banalidad del diario respirar y debe refugiarse en un mundo a su medida: el mundo de su propia creación literaria. Es decir, el escritor no está contento con ser un humano común y se eleva a la posición de Dios creador. Esta es la primera derrota.

A esta sigue una segunda, pues lo que escribe el escritor nunca lo satisface. La obra de arte es un continuo fracaso respecto de cierto ideal anaranjado que el escritor percibe a veces en duermevela, a veces muy despierto. Así comienza la autodestrucción.

Y a su vez, a esta segunda derrota sigue una tercera aún más contundente, puesto que el escritor quiere dar a conocer a los demás sus briegas con la literatura y no lo consigue. Aclaremos. El escritor sabe que sus escarceos no llegan a donde deben, pero al mismo tiempo contempla a los histriones que hacen cosas mucho peores y las venden al gran público con trombones y trompetas y serpentinas de ferias del libro. Es decir, el escritor sucumbe a la tentación de dar a conocer su fracaso, y también en esto falla. En este punto, cuando el escritor está postrado y las nubes se llenan de un gris nunca visto, aparece la solución mágica. Si todos los derrotados del mundo se unen y ponen sus mentes al servicio de la literatura, temblará la tierra y del suelo brotarán gusanitos de colores pastel, estampas rosadas, figurines. Bien, quizás no caigan de su pedestal los farsantes, pero este bello coro de derrotados, entonando a todo pulmón el himno de su desdicha, dañará de seguro el amanecer de las amas de casa, agriará la sopa del ejecutivo exitoso y provocará soltura estomacal en todos los autosatisfechos.

ALEX ACEVEDO

Somos Los Rechazados: Tenemos pruebas.


Los Rechazados certificamos nuestra idoneidad para convocar a los escritores rechazados, a través de esta imagen escaneada de la carta de rechazo que nos envió el Grupo Planeta tras leer nuestra novela ganadora de mención de honor El Instalador. Pincha la imagen para ampliarla.


 
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