abril 23, 2007

Declaración - Enrique Buenaventura















DECLARACIÓN
Enrique Buenaventura

Estuve tan cerca de la victoria
que me vi perdido.

Presentí mi calavera laureada.
Pero vino a salvarme la derrota.

El Fin de las Cosas - Colaboración desde Brasil


O FIM DAS COISAS
Ronaldo Monte

Todas as coisas terminam. Uma flor termina quando cede seu lugar ao fruto ou quando deixa de enfeitar a sala. Um brinquedo termina quando se quebra ou deixa de encantar seu dono. As ferramentas terminam por excesso de uso, pelo uso indevido ou por uso nenhum.

Os animais também terminam. Uns, de forma violenta, vão servir de repasto aos homens, dentre outros animais. Outros terminam quando já não servem mais aos seus instintos. Todas as coisas, todos os bichos um dia encontram seu fim.

Só o homem não termina porque não tem fim aquilo que o faz homem: o seu desejo. Mesmo às portas da morte, o desejo ainda está lá, querendo evitar que se morra, ou querendo que se morra bem.

Eis uma diferença entre os homens e as coisas. Todas as coisas terminam. O homem morre, mas morre inacabado. Por isso somos tristes, melancólicos. Porque vemos acabar as coisas que nos constituem. As casas em que um dia moramos, as cidades em que um tempo vivemos, as roupas que muitas vezes vestimos, os objetos que um dia fizeram parte do nosso corpo.

A isto estamos fadados: assistir ao fim das coisas. Invejar o fim das coisas que findam sem a angústia com que caminhamos para a morte.

De péndulos y hamacas - Colaboración desde Argentina


DE PÉNDULOS Y HAMACAS
Julieta Santos

Abrazada al eje que sostiene el péndulo de mis días,
me hamaco, infatigable.

Con la misma gracia de aquel ciempiés
que va...
buscando la alquimia
que lo haga perla.
(Manca y muda,
sorda y yerta,
pero hermosa.)

Voy... vengo... vengo... voy...
Pendular (mente).

abril 12, 2007

Real de Catorce - Colaboración desde México


REAL DE CATORCE
Eduardo Lucio Molina y Vedia

Carbón de exhaustos músculos
amasa el adobe de los muros.

Un aura fantasmal enigma
las traslúcidas calles de tierra
y se cuelga de los humildes tejados
como minero en pena.

El sol somete a fuego vivo
el suelo maldito de riquezas
y celebra el esplendor del día.

Vamos a la deriva
por cuestas y barrancas.

Alucinamos socavones de historia
para alcanzar la comunión
de los pulmones calcinados.

Ríos de oro y plata cruzaron siglos de océano
y dejaron la joya gris
del pueblo abandonado
en filones de montaña.

La clemencia de los vivos
acuna el testimonio de los muertos

Recuerdo - Colaboración desde Argentina


RECUERDO
Julieta Santos

Me quedé recordando todos los pliegues de su frente y cada surco en las huellas de sus manos. Tantas veces lo había guardado en mi memoria sin darme cuenta, distraídamente, que casi sin querer llegué a tenerlo adentro mío por completo. Y fue tanto así, que ya no hacía falta mirarlo para verlo, porque su imagen se representaba en mi cabeza con tanta precisión, que tenerlo enfrente componía en sí un defecto. Llegó a ser una mala copia de mi pensamiento…

El día que llegué a esa conclusión me indigné. Permanecí ofuscada largo rato con esa idea, porque era una forma burda de teñir de vanidad las cosas vividas, los momentos compartidos, las noches transcurridas sin horas ni tiempo pero con exceso de espacios, las caricias infinitas y los besos húmedos en el alma. No podía ser semejante nulidad de sentido, no podía ser.

Por ello decidí dejar de frecuentarlo, porque su presencia era un insulto a su propio recuerdo.

Esto ocurrió el tiempo que fue posible... Hasta que volví a escucharlo hablar: entonces salí de mi ensueño para entender que su corporeidad era mil veces más poderosa, si venía acompañada de sus palabras. Así lo había comprendido la primera vez que me tocó. Así lo pude concebir cada vez que volvió a hacerlo. Así lo asumí cuando ya no lo hizo, nunca más.

Homenaje a Hebe - Colaboración desde California


HOMENAJE A HEBE
Carlos López Dzur

Aquí pueden llegar los sedientos
de ideales, los cansados, los hambrientos
(de cambios y direcciones), aquellos en fuga
de jolgorios, tedio y oprobio, desalentados
por tanta recholata, incómoda, vulgar y envilecente.

¡Navegantes con hambre de futuro,
conocedores de la oscura noche del alma,
compulsivos outsiders, realengos
pese a la afinidad social y compasión al grupo,
aquí es la cita.

¡Vengan!
¡Se servirá del néctar de la Diksha!
Aquí se beberá la amrita gratis,
por gusto de transición contínua.
Hebe se inventó la resbalada.
Se ideó los túneles raquídeos.
Tropezó con el chasco
y repartió el deleite
de las copas sagradas.

Esta es la tala.
Aquí llueve el ritmo sobre la calle mojada.
Se lubricó un pedazo de cultura.
Se está en riesgo de recibirla en kundalini.

Anus en mole, átomos del aceite más puro
en la superficie del quiero y no puedo!
¡Caer de nalgas, levantarse y despedirse,
ab irato! Se denuncia, empero,
la incomprendida hebefrenia,
demencia precoz de cada pubertario:
¡la chiquilla está emputada
con tantas rascazones y martirios en vano!

2.

Comecandelas, anarquistas, ilusos,
inmaduros, quijotes, chalaos
de todo cromo: ¡vengan a tiempo!
Los todavía insatisfechos con las cortesías,
incrédulos, no convencionales, los que ladran
hasta morder del rabo remilgos y ortodoxias,
¡aquí es la cita!

Vengan por su nuevo sentido de individualidad.
Si están introspectivos por la luna nueva
y se les llama apopléjicos, turulatos, heboides,
zopencos, vitocos, idiotas, pendangos,
¡enteráos! Hebe se inventó
la rapada de coco,
el desgreñe,
la piojera,
el cartel provocador,
la iconoclasia.

Ella quemó el sostén
y tiró las pantaletas a los perros
y las águilas y los voyeristas.
¡Y le vale, le vale, le vale
tres cochos y diez remiendos!
porque ya vive sin mea culpa,
sin complejo, sin bochorno.
El susto ya pasó.
¡No cayó en balde!

José Clará y Ayats
(que es mi amigo en el mármol)
gritó: Juventa Vive y yo, con él, pigmalionaba.
José Llimona resolvió el Desconsuelo
al mirar la carita de tan modélica nymphette.
Creo que los tres la amamos cuando cayó
tan larga es y cuán cortamente fue vestida
entre las santas mugres del comportamiento.

En fin, que nos gozamos
las vasijas hechas trizas y a Hebe que brinca,
que patalea, que despotrica
y, por cuya causa, fluyó líquido
de eterna juventud a nuestros pies,
lavándonos con su tibia jalea de vulva
y agua celestial de luna llena.

¡Mentira que seamos enteomaníacos,
partida de vulgares voyeristas, yo y los cheos,
taumaturgos en la pedofilia del cincel!

Fueron devas que nos dieron
de la Gñana inaccesible,
un momento tan solo,
un instante,
y salimos del microcosmos,
dualístico y externo,
es decir, del agüite de estos días
sin mínima poesía
hacia la puerta de escape del samadhi,
donde Leda y el cisne
nos agarraron la polla.

Otros la culparon: ¡pobre Hebe!
¡Qué anárquica, qué torpe, qué imprudente,
qué excéntrica, qué impúdica, qué pelos!
Las copas son divinas, se quejaron,
El vino es ambrosía, mil años añejada,
gota a gota (¿y ellos qué saben?)

Pero nosotros, por devas devorados,
la quisimos más, la descubrimos,
la deseamos; la sentimos
en los lícuos arrecifes de las perlas
y en todas las tormentas de los polos,
así y tan punky, tan guácalamente impredecible
y taruga y adorable y la gloria hecha pendejera
por tanto musgo y limo pegajoso y barranqueras
de su cuerpecillo de hidríade,
supimos de su trotar de potrilla mañera
y de sus ganas de joder por amarnos.

3.

No lo sé, no me importa, ¿qué más da?
Se inventó el acomodo reológico del prâna
en nuestras copas... ¡es lo que vale!
¿Por qué con su salto sin pértiga hacia el alma?

Rara avis in terris, entre castas de rajputas,
así lo consumó, sin marometas
de tambores siderales ni torbellinos
de peroratas necias.

Fue el acto simple y súbito
por llevar las bragas en agaches del tobillo:
y, ¡qué obra maestra! cuando a címbalos
hizo un revoltillo con mi aliento y se inventó
the dishonest exposure.

Y los coros de ranas, pargos y guachinangos
(«comediantes» del Agora, como Nietzsche les llamara)
vieron su ombligo y dijeron:
«¡Qué asco!» y los prosudos sin raquis
se hicieron bolas a la vista del cóccix,
a la revelación de su magno coñazo.

Así es la turbulencia natural
de 50 billones de básicos instintos.
Los pobrecitos de hipotálamo,
santiguándose entre ellos, pidieron:
«¡Que sea sustituída de inmediato,
cubrid su endija, tapad su nalgatorio!»

Y los rebaños de la sadhana a Ganímides
ofrecieron el trabajo y él fue por las copas
de cualquier bebedizo, trago amargo...
mientras Zeus hizo vitatrones con el ego,
because the show must go on!

Entonces, La Ballena se llenó de gurudevas
y la flor de loto se destrozó sobre las lozas
y, siendo todos, amantes de utensilios
y mundarros cautelosos y códigos de moral
y gestos previsores, a Hebe la vistieron de hopalanda
y los pobres faquires le obsequiaron taparrabos
y las mojigatas ofrecieron sus velos
y alguna veterana comenzó una plegaria
en tiempo extra y fue cuando dijimos:
¡Nos cagaron!

Dizque su hermano, argumentó:
«Ven a la trincha; ayúdame o aléjate»
y verbalizó del shrutis su odio a la pudenda.

Fue que vimos el ojo más caliente de la hornilla
y adivinaron la katutsha en medio de las cejas
y fue que los vellos horizontes púbicos de Hebe
parecían avionetas y volaron como arañas al tejado
y por su tamal se reveló su doble torta
y el hazteallá se quejó: ¡Qué extravagancia!
ya que su clítoris fue tamaño escarabajo
(¡qué carnoso hesperidio para chupar en privado
y sus nalgas, dos joyas, duplicado deseo al chintamani
(¡qué hermosura! ... házme el favor, yo me la llevo)
y los richis se purgaron el nabo
como obreros del pulmón llenos de cuitas
y se vinieron cuando apenas se habían ido
y los chelas, bebechelas tan chalados,
sustituyeron la amrita por chicoria
y esa noche salieron vomitados
por acusar a la flor inmarchitable
cuando Hebe los puso parejitos,
inventándose, en fin,
que la corrieran.

4.

Así, tan desmadrosa, fue su Diksha
(y la nuestra). Quiso irse sola.
Salir por el ojo invisible de la esquina.
Verse renunciada de estos puercos de kama
para quienes la noche de La Ballena fue chasco.
Mas, digo yo, Hebe fue
lo mejor de miles de ocasiones:
relámpago en la matriz del mundo.

Se quitó el mandil y quedó en cueros
y lanzó la copa del Olimpo sobre el hombro
y cayó redondita como jarro de OM
que flota con su gracia y se arrenja entre olas
como loto en el cieno o la nenúfar
sobre colcha de espuma.

¡Qué agasajo lunar, qué wahine!
Hebe cruzó hasta la salida de los baños
porque su padre la aplastó como a una mariposa
y dijo, voz de trueno:
¡No sirves para nada, niña!

5.

Esta es la senda renovada de Hebe.
Sígala el que oye el sonido primario que ella invoca,
el que guste que sus pies sean refrescados
por la espontánea viña del ritmo de la lira.

Aquí es la cita y vengan todos,
excepto el hazteallá,
el bufón de precauciones saturninas,
el déspota, el sabihondo infalible
con cerebro de bula y privilegios de Papa...

(Basta que existan en los jolgorios del artha),
aquí que no vengan, ni consigo traigan
a los gananciosos, satisfechos de quemón,
ni a los veristas académicos, asalariados sin AUM,
ni a los remendones de posibilidades al azar
ni a los puritanos,
cantores de puranas.

Que vengan mejor los de sucios pies
porque aquí, donde Hebe está,
el supernéctar es agua
y canción de torrentes,
revolcón de olas,
rock del salpiqueo, estrofa de lluvia fría,
derrame contínuo, bautismo,
estanque y ánfora de versos,
sangre de profecía y vida,
ritmazo de meada, disparo de semen.

Lo mejor del caldo, la saliva,
el sudor, la adrenalina
lloverá sobre el cuerpo y desde el cuerpo
y el manantial será mano y pies
en pos de las doncellas
y la ninfa irá en pos del varón
que ama y comprende.

Aquí se riega ella, Juventud,
y con ella la regamos.
Las ninfas chapotean
y Venus trae el pomo hecho trizas.
Juventa se rebela contra renacuajos y guabinas;
pero algunos, sumergidos en gozo por su causa
y, por susto de su regazón,
en su lugar, llenos de pelos y vibra,
aplaudiremos.

Cortaremos su paso.
Con ella y por ella, larguémos al tubo,
a la cloaca,
al desmadre,a donde quiera
que se ubique su carajo.
Ella sí que es ambrosía
para los que escuchamos la lira de Apolo
y el canto de los manantiales.

¡Con ella, somos como ella!
jóvenes, desafiantes, enérgicos, impredecibles,
orgullosos, candidatos a otros oficios, lugares y
ciencias,
donde el amor echa pelos y se cuelga de la estrella,
y danzamos así con las musas y las Horas
y vamos a las islas encantadas
en aras de las hembras de los mares
y salimos de La Ballena
¡despedidos!
pero llenos de porvenir y dignidad.

Vaso de Leche y Semillas - Colaboración desde Argentina


VASO DE LECHE Y SEMILLAS
D. R. Mourelle

Hay mañanas
cuando quisiera que me contaras
un rato nomás — mi no hablar

pero — así — las cosas :
roto el puente
y mi cuerpo
tirado al fondo del río
entre las rocas

Un Alma Oscura Encuentra la Luz - Colaboración desde Bogotá


UN ALMA OSCURA ENCUENTRA LA LUZ
Pablo Estrada

—Yo no soy como la mayoría de los que están acá y quizá por eso no tenga mucho que contar —fue lo primero que dijo Joel.

Enseguida aclaró, con una particular inclinación suya a justificar todos los actos de las personas, que él no ha tenido que vivir lo que los demás y por eso no es como ellos. Proviene de una familia de clase media; solo una vez en su vida ha consumido alguna sustancia y fue una torta de marihuana que él ignoraba de qué estaba hecha y que sencillamente no le gustó; su pasión es la música y precisamente por ello está en el programa, en el patio, en Idipron. Se interesa por la lectura, por la cultura, por el arte. Cuida su aspecto, incluyendo su larga cabellera. Una de las mayores dificultades que enfrenta es la del transporte público, que le obliga a anticiparse mínimo dos horas antes de llegar a cualquier parte: vive en Soacha con sus padres y hermanos, de quienes no ha recibido, según cuenta, ningún maltrato o rechazo y sí afecto y comprensión. La otra es la constante presión que recibe en el trabajo por parte de compañeros e incluso jefes debido a su comportamiento.

Tan pronto se le ve, comienzan las sospechas. Algo en él es diferente.

Cuando comenzó a trabajar y los otros se dieron cuenta que no era como ellos: no fuma, no dice groserías, está limpio y es educado en cuanto a modales y formación: ha cursado 3 semestres de música en la universidad, de inmediato le rechazaron, luego pretendieron transformarle, les resultaba inaceptable por ser tan ‘diferente’. Y la pugna es constante, lo que hace que el ambiente laboral a veces se torne incómodo, además que para alguien como él que no estaba acostumbrado a una dura labor, resulta un trabajo demasiado pesado. Sin embargo, lo hace llevadero en la medida en que sirve a su propósito, que está bien claro: mostrar la luz a través de la música que hace. Joel toca la guitarra y pertenece a una agrupación de metal pesado de orientación cristiana que paradójicamente se llama Dark Soul —alma oscura—, con la que tuvo una de las más gratas experiencias vividas en sus diecinueve años: un ‘toque’ en Zipaquirá. Se presentó con su banda en un teatro del municipio al norte de la Sabana de Bogotá, llevando su mensaje positivo. Invitan a la gente a que vea la luz, una luz que ilumina el camino, una luz que no ciega como la que vio Dante al final de su Comedia y que descubran a Cristo, un Cristo que ama y acepta a cada uno como es y sólo le pide que cambie un poco y si no lo hace, le deja a su libre albedrío, no como quienes quisieran un Joel que no es y no aceptan al que encuentran: ciegos de los que no quieren ver…

Este joven además de librar la dificultad que le implica ser distinto a la mayoría que ahora le rodea, como alguien de su edad y con sus convicciones, debe enfrentar duras batallas con la tentación, con la duda, con la soledad. Y hacerlo precisamente solo, sin contar con nadie, sin contárselo a nadie y lejos de su familia que ha sido siempre su apoyo. Pero sabe que cada uno de sus compañeros, igual que él, tiene otra vida más allá del programa que no siempre sale a flote cuando está en la unidad educativa o el sitio de trabajo o que solamente se manifiesta de forma subrepticia…

¿Y por qué un chico que podría tener las posibilidades acepta voluntariamente transitar el difícil camino que deben recorrer los que no?

Joel decidió apartarse concientemente de una sociedad que conciente pero no es consciente. Él quiere ganarse las cosas, luchar por ellas, ser independiente, no convencer a sus padres para que le den lo que él bien puede obtener con su propio esfuerzo. Es curioso que en medio de puñados de manos que se tienden esperando recibir algo, haya una que se aparta para empuñar una herramienta como otros agarran con fervor un arma para defender o arrebatar bienes ajenos y use como escudo una férrea convicción que los demás juzgan como débil sólo porque no es obtusa. Él siente que muchos de los fanáticos del black metal y otras corrientes musicales e ideológicas similares —los metaleros— son personas inteligentes pero que están enfocados hacia la oscuridad y eso los hace destructivos. En su caso él se enfoca hacia la iluminación, que entiende por sabiduría, por bondad pero sobre todo por comprensión y reconciliación. Por eso no tiene problema con escuchar jazz o música clásica ni tocar algo suave o popular. Y considera que muchos de los problemas de los jóvenes en el programa se deben precisamente a que en sus hogares o donde viven no han recibido esa comprensión y necesitan esa reconciliación, con ellos mismos, con los otros, con los que son diferentes o con quienes les han hecho sentir diferentes. Entre tanto Joel sobrelleva la situación que vive desde hace tres meses que entró en el programa y dice que es mejor sufrir un rechazo temporal que una caída de la cual no pueda levantarse jamás, por eso no cede a la tentación, no se deja dominar por la curiosidad (frente a las drogas por ejemplo), no se amilana por el trato que le dan, ni abandona sus creencias y le indigna que unos pocos ‘pudran’ a los demás, es decir sean una mala influencia, les desvíen de sus buenos propósitos. También ha aprendido a superar los prejuicios que tenía frente a personas como aquellas con las que ahora convive…

En lo que dice no hay asomo de irritación, no hay la fatiga del sacrificio forzado. Hay devoción, hay serenidad, acaso un poco de resignación frente a lo que por más esfuerzo no cambiará. Como el suspiro que exhalaría un exhausto Jesús, harto de predicar a gentes que esperan tan solo su punto final para que comience a hacer los milagros por los que vinieron desde tan lejos y que han soportado su homilía, por la multiplicación de los peces y los panes de la que oyeron hablar.

Al terminar, guarda silencio un momento, esboza una afable sonrisa y se retira con gentileza.

—Gracias —, me dice antes de irse. —A veces es bueno tener alguien con quien hablar.

Mar Dulce - Colaboración desde México


MAR DULCE
Eduardo Lucio Molina y Vedia
A Lautaro
Chapotean óleos obscuros del río
silencios de madrugada.

Costanera desierta junto al espigón de pescadores
al borde intemporal de Buenos Aires.

Ausencia de luna nueva
deja la esfera celeste a merced del alba.

Todo es quietud
en la boca desmesurada del Plata.

“Tengo miedo”
—dice el Laucha, mi nieto—,
y le respondo:
“De eso se trata...”

La brisa congela la espera.
y el tren de luz fluvial insinúa el horizonte,
tempo lento sobre el lomo saurio.

Tinta china y musculatura ocre,
sombríos tornasoles nocturnos,
láminas ondulantes de acero a cobalto.

Los primeros aviones del día
abren rumbos dispersos;
una que otra,
rondan aves de pico encorvado.

La ciudad duerme,
la ciudad despierta.

(¿Amanecerá?)

Faros y boyas no responden;.
(el Clarín dice que a las 8:01.)

La cadena rompe su eslabón de calma,
esa ola que no cae,
esa rama que no oscila.

(“Aquí la gente no está para ver amaneceres.”)

Y despunta un sol
apenas encarcelado de nubes,
un sol de todos los días,
mirada que se va y nos abandona,
asombro que se pierde interrogante.

La pequeña bola ígnea
asciende rauda,
liviana,
por la escala arpegiada de Firpo,
y nos regala sombras largas del sur
para leer destinos.

Es nuestra estrella que aparece
cada aurora
disfrazada de verdad.

Giganta roja,
enana blanca,
agujero negro.

abril 03, 2007

Nuevo Correo Electrónico de Las Filigranas de Perder


A partir de la fecha, podrán comunicarse con nosotros al correo lasfiligranasdeperder@gmail.com

Nuestro anterior correo, tallerenlainmunda@yahoo.com.ar, seguirá existiendo, pero sólo lo utilizaremos para intercambiar mensajes con nuestra lista de contactos de grupos de Yahoo!.

Para los interesados en mantenerse siempre en contacto con nosotros, sigue vigente nuestro grupo de Google: http://groups.google.com/group/filigranasdeperder

Aprovechamos para agradecer a todas las personas que nos envían sus textos para publicarlos en nuestro blog. En el índice que aparece a la derecha de esta página, en la sección Colaboraciones de Seguidores de las Filigranas de Perder, aparece el listado completo de los textos que nos envían escritores anónimos y no tan anónimos desde diferentes rincones del planeta. Esa es nuestra razón de ser, ayudar a que las voces de los escritores silenciosos se hagan escuchar.

Humos - Colaboración desde la Patagonia


HUMOS
Aldo Novelli

un grito de humos atraviesa el desierto del sur.

un pájaro tinto vuela incendiado
a contrasol.

con los ojos invadidos de roja arcilla
espero una mínima luz
bebiendo inagotables dioses en cada vaso.

como una huella fugaz
el viento deshace su cuerpo
en la arena de las bardas patagónicas.

hoy
el mundo se reduce a un bar
y un camino sin fin.

De Insomnio y Sal - Colaboración desde Argentina


DE INSOMNIO Y SAL
Julieta Santos

En la opresión epidérmica de mis límites,
subyugada a la táctil deidad de tu experiencia ocre,
imprimo en el espejo etológico de tu embriaguez
mi sobriedad siempre insultante.

Con la dificultad de lo estrictamente preciso
vierto en tu memoria la exacta cantidad de mi cáliz,
necesario para doblegar la pecaminosa voluntad
de tu sed originaria ya entrada en años.

Hasta la última consecuencia de este hastío develado
llevo la intriga definitiva de un secreto conflictivo,
izando hasta la cumbre de tu deseo desnudo
la huella negada de mi peso y mi estatura.

Por la confesión melódica de un sentido herido de muerte
transita el flagelo impúdico de este silencio perturbado,
contoneando la figura espeluznante y grotesca
de una bélica nostalgia que castiga, inclemente,
mis tobillos.

Contra el vacío totalitario de la ausencia,
eclipsada por el letargo fantasmático de una imagen yerta,
te llamo desde un lado-otro de esta representación crepuscular
para extender el plazo irremediable de un tiempo no asumido,
que transcurre.

 
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