mayo 30, 2007

El Instalador - Capítulo 2



EL INSTALADOR
Néstor Pedraza, Alex Acevedo, Carlos Ayala




---PALEOZOICO---




SIETE HIERBAS Y UN GATITO


El artista asume una actitud de choque tanto en su vestimenta como en sus acciones personales con la idea de perturbar la tranquilidad apelando al escándalo.

Baldomero Hernández.



Mientras la estrangulaba, sólo pensaba en lo bello o lo urgente que sería que no se sacudiera tanto...


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En cambio ahora, que sostengo su cuerpo como si fuese un niño dormido, en una posición horriblemente in-cómoda sobre el sanitario para que no se vean mis pies bajo la puerta, con un dolor creciente en el cóccix por estar apoyado sobre el tubo del agua a presión, me doy un instante para divagar. Recuerdo que no escuché sonar el despertador esta mañana. Es probable que me haya levantado antes que la alarma electrónica se encendiera, y que ésta hubiera intentado en vano obligarme a salir de la cama muy a las seis, cuando yo ya me encontraba en la ducha. No por eso deja de resultar preocupante la posibilidad de que el aparato haya dejado de funcionar.

Alguien entra al baño, pasan unos segundos en los que seguramente está echando un vistazo, se apaga la luz y se cierra la puerta. Procuro levantarme, pero

mis piernas están entumecidas y por poco caigo de bruces, con lo que habría hecho gran escándalo y, de paso, me habría quebrado el cráneo. Repuesto, apro-vecho para sentarme en el suelo con ella sobre mí, cargando el peso de ambos sobre el muslo derecho para dejar descansar mis nalgas adoloridas. En mi cabeza, repaso el allegro maestoso del concierto para piano y orquesta número uno, de Liszt. Acaricio sus cabellos en la oscuridad, como quise hacerlo varios meses atrás, cuando descubrí sus ojos tranquilos y sonrientes que entraban a ver una película nacional en un cine club del centro. Yo, solo también, me senté dos filas detrás de ella y me grabé de memoria la forma de su cabeza, pequeña, muy redonda, adornada por cabellos oscuros de brillo azulado. Un investigador privado, exsargento del Putumayo, era contratado por un español, preso en La Modelo de Bogotá, para hacerle un seguimiento a su mocita, mientras yo, haciendo el ademán de recoger un imaginario objeto perdido en el suelo, ponía mi barbilla sobre el asiento vacío de enfrente, alargando la nariz en un intento infructuoso de reconocer su perfume. El investigador se comía con la mocita del español y su sobrino se comía con su mujer. Mi mente no lo-graba encajar las escenas de la actriz porno y de la española lacrimosa, prefería recrear las imágenes de aquellos labios delgados, muy finos, que ahora no podía observar.

En los avemarías que sucedieron al tiroteo, ya hacia el final, descubrí que me había perdido la mayor parte de la trama por fijarme en cada movimiento de ella, y pensé que ese hecho en sí mismo, ameritaba indagar a fondo las causas de aquella atracción. Al salir, seguí por algunas calles sus botas altas y el trigueño de sus piernas firmes, sin medias, que alcanzaba a asomar bajo una falda que llegaba un poco más abajo de las rodillas...




¿Qué y quiénes son Las Filigranas de Perder?


Se trata de un Movimiento Independiente de carácter literario, conformado por escritores y lectores iberoamericanos que se encuentran en diferentes puntos del globo.

Fue creado en Bogotá, Colombia, el 20 de abril de 2006, con el objeto de abrir un espacio de encuentro y expresión para escritores sin distingo de edad, sexo, nacionalidad, etnia, credo, condición social o experiencia como autor. En especial, fue creado con la idea de hacer un llamado a las letras a los autores que escriben sólo para sí mismos o que no escriben, debido a que han sido víctimas del rechazo o a que temen serlo. Adicionalmente, el Movimiento aspira a ser foco de una escuela de Creación Colectiva en literatura. La filosofía del Movimiento está enmarcada dentro de la defensa del derecho de los pueblos al libre intercambio de la cultura, la información y el conocimiento, que ha generado una corriente social que a su vez se ha cristalizado en iniciativas como Música Libre, Software Libre y Cultura Libre.

Las Filigranas de Perder es un Movimiento de estimulación creativa y difusión a nivel literario en lengua castellana, ajeno a los círculos tradicionales de las industrias editorial y del entretenimiento. Debido a la gran acogida que desde sus inicios ha tenido en Brasil, y luego en Portugal, en su blog también pueden leerse textos de autores brasileños y portugueses en su lengua. Nos gusta pensar que colaboramos con la integración y el intercambio cultural de los pueblos iberoamericanos.

Las Filigranas de Perder no es una empresa, ni es una organización o asociación legalmente inscrita en ningún país. Es un movimiento literario, un espíritu de creación colectiva, un puente de comunicación y expresión entre escritores iberoamericanos, y una idea que une a todos aquellos que creemos en el poder transformador del arte, en la recuperación del arte de escribir por amor a las letras y no por la mera búsqueda de fama y dinero, y en la posibilidad de construir un mundo armónico y en paz partiendo de la recuperación y el uso de la palabra a través de la literatura, para con ello combatir la ignorancia, aprender a usar el cerebro, a hablar, a escucharnos y a escuchar al otro, a conflictuar sin violentar (entendido conflicto como "problema, cuestión, materia de discusión" --DRAE), es decir, a dialogar, cuestionar, debatir, reflexionar, imaginar, crear, explorar, inventar y construir, sin recurrir a la violencia, apelando al respeto y a unos principios y valores que permitan a todos tener la misma oportunidad de llevar una vida digna.

Actualmente, Las Filigranas de Perder se ha constituido en puente de comunicación entre autores y organizaciones culturales de toda Iberoamérica. Promovemos la lectura y la escritura como parte de procesos de recuperación de la palabra, de la salud y de la memoria, y de construcción de una unidad iberoamericana. Fomentamos la creación colectiva literaria como movimiento creativo que abre nuevos horizontes a los escritores, y como mecanismo de recuperación de valores de solidaridad y cooperación, así como parte de procesos de integración social y de construcción de tejido social. Creemos en el poder transformador del arte y en la necesidad de formar ciudadanos conscientes y participativos a través de las letras y la cultura. Defendemos la democratización de la cultura y apoyamos las iniciativas de Copy Left y Creative Commons, así como el uso del P2P. Abrimos espacios de creación y expresión a autores profesionales y aficionados, reconocidos y anónimos, publicados o inéditos, y trabajamos en colaboración con otras organizaciones culturales sin ánimo de lucro en diferentes áreas del arte, el patrimonio y la cultura. Confiamos en que la (re)construcción de verdaderas identidades de nuestros pueblos iberoamericanos, conduce necesariamente a estrechar nuestros lazos de hermandad, y apoyamos las luchas en defensa de los derechos colectivos.

Dentro de este espíritu, Las Filigranas de Perder está promoviendo y liderando la conformación de una Red Cultural Distrital que consolide el trabajo colaborativo y asociativo entre todas las organizaciones, entidades y agrupaciones que trabajan por la cultura, las artes y el patrimonio en Bogotá. Esperamos que esta iniciativa pueda replicarse a lo largo y ancho de Colombia y de toda Iberoamérica. Igualmente, Las Filigranas de Perder lidera la organización del Concurso Mundial de Cuento y Poesía Pacifista, que busca crear y fomentar la creación de espacios de reflexión y expresión en torno al tema del pacifismo, en todos los idiomas, en todo el mundo.

Las Filigranas de Perder no tiene ánimo de lucro. Cualquier autor puede enviar sus textos al correo electrónico del Movimiento (lasfiligranasdeperder@gmail.com), con lo que autoriza a que dichos textos sean publicados en el blog del mismo y a que éste los utilice y les de difusión de la forma que considere. Esto no tiene costo alguno para los autores ni implica en ningún momento la cesión de derechos de autor. El Movimiento no recibe beneficios económicos por esta actividad.

Debido a que el Movimiento no cuenta con financiación de ninguna entidad pública o privada, y los recursos de sus administradores son muy limitados, la continuidad de Las Filigranas de Perder depende en primer lugar, de la activa participación de los autores, y en segundo lugar, de la disponibilidad de tiempo y las condiciones económicas de quienes lo lideramos. Realizamos esta labor por amor a las letras, y aspiramos a que sea ejemplo para que recuperemos el arte de escribir por amor a la literatura, y no por una afanosa búsqueda insana de reconocimiento, dinero y fama.

Cada vez que publicamos uno de los textos que nos llegan al correo electrónico, deseamos que con ello estemos incentivando a su autor a continuar trasegando con las palabras, y de paso, motivando a otros autores a desempolvar sus plumas, a desenterrar sus escritos, a continuar su labor literaria, y a compartir sus obras con un creciente público internacional.

Los fundadores del Movimiento (tres amigos escritores que previamente habían acumulado experiencia en creación colectiva en literatura, al escribir en conjunto una trilogía de novelas, dos de las cuales han recibido premios), como primera actividad del mismo, diseñaron, organizaron y dictaron el Taller de Ensayo y Cuento "En la Inmunda", en 9 sesiones semanales ininterrumpidas durante el segundo semestre de 2006. Igualmente, participaron como ponentes invitados al Segundo Simposio Internacional de Literatura de la Universidad Central en 2006, con la ponencia La Creación Colectiva en el Género Negro, que fue publicada en la revista Hojas Universitarias. Para el 2007, iniciaron la publicación en el blog del Movimiento, en entregas quincenales, de su primera novela de creación colectiva, “El Instalador”, y fueron invitados a participar en la franja "Lecturas Inéditas", un espacio diseñado por el Área de Cine y Literatura de la Dirección Nacional de Divulgación Cultural de la Universidad Nacional de Colombia, para la reflexión y divulgación de la actividad cultural y del quehacer literario a nivel nacional e internacional. Durante el segundo semestre de 2007, ganaron premio en la convocatoria "Bogotá, Un Libro Abierto", de la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá, D.C. (SDCRD). Su proyecto "Talleres de Creación Colectiva en Literatura" fue uno de los 30 seleccionados por el jurado entre 338 proyectos participantes. Gracias a esto, Las Filigranas de Perder formó parte de la programación oficial del programa Bogotá, Capital Mundial del Libro 2007, y publicó un libro antológico de este proyecto, titulado Simbiosis Virginal. En 2009, el Movimiento inició la organización del Concurso Mundial de Cuento y Poesía Pacifista, adhirió a la Marcha Mundial por la Paz y la No-Violencia, e inscribió el Concurso como iniciativa de la Marcha y como parte de la programación de la Cumbre Mundial de Paz Bogotá 2009. Igualmente se alió con la campaña Un Millón de Poemas Contra la Guerra, la Impunidad y el Olvido y formó parte de la programación del Festival Palabra en el Mundo III.

El Movimiento Literario Independiente “Las Filigranas de Perder” fur originalmente conformado por tres miembros fundadores (Alex Acevedo, Carlos Ayala y Néstor Pedraza), y luego recibió el apoyo de varios miembros gestores (Karonlains Alarcón, Laura Vásquez, Patricia Alvarado y Alexandra Portela). Actualmente es dirigido por Néstor Pedraza y está formado por los miembros del Movimiento, que son todos aquellos autores que han publicado uno o más textos en nuestro blog, todas las personas certificadas por haber participado en cualquiera de nuestros talleres, y todas las personas certificadas como miembros de la organización Concurso Mundial de Cuento y Poesía Pacifista, y que suman más de 290 personas, entre autores (publicados e inéditos, anónimos y conocidos), gestores culturales y promotores de lectura y de escritura, que siguen trabajando por las letras en 17 países de África, América, Asia y Europa. Además de sus miembros, el Movimiento cuenta con un grupo creciente de lectores que siguen sus publicaciones y actividades desde diferentes rincones del planeta.

Todos los miembros de Las Filigranas de Perder están autorizados a utilizar el nombre del Movimiento para el desarrollo de actividades culturales sin ánimo de lucro, de acuerdo a unas condiciones mínimas publicadas en la página Autorización de uso del nombre Las Filigranas de Perder, así que los invitamos a todos a formar parte de nuestro Movimiento (para ello, visiten la página ¿Cómo Formar Parte de Las Filigranas de Perder?) y a trabajar en el desarrollo de proyectos culturales.

También invitamos a todas las organizaciones, entidades, agrupaciones y colectivos culturales, y a todos los artistas, agentes y gestores culturales en toda Iberoamérica, a suscribirse a nuestro Grupo de Google y publicar allí, de forma gratuita, sus programaciones y eventos culturales. Pueden, igualmente, seguirnos en twitter (@filigranasdeper) y visitarnos en Facebook (http://www.facebook.com/filigranasdeperder).

La Aventura de Príapo con Vesta - Colaboración desde Villaviciosa de Odón, España


LA AVENTURA DE PRÍAPO CON VESTA
Daniel de Culla

Yacía Vesta en un profundo sueño
yo no sé si en los campos o en la alcoba
cuando un afilador brujo o hechicero
conocido como Príapo
viendo su puerta abierta
callandito andando y lentamente
atisba el sitio donde duerme la moza
y ya se acerca, ya llega
ya se relame de yacer con ella
cuando pega su Asno un Rebuzno
que por fortuna hace despertar a la moza
dando chasco y buen chasco al afilador
siendo la moza deudora al Asno
pues si no es por su Rebuzno
hubiera sido apriapada sin quererlo.

Confuso se retira el afilador
y hace su camino de siempre
de Iscar a Vallelado, renegado
con su chiflo silbando y gritando:

—El Afilador. Afilo tijeras, cuchillos, navajas
el afilador, el afilador.

Siete jóvenes se acercaron
que le llevaban siete flautas
dibujadas con cartulinas de colores.

—Hola, afilador, le dijeron.
¿Puedes tú afilar nuestras siete flautas
siete flautas de Bartolo?

¡Cómo se oscureció el hombre!
El viento emitía un leve quejido
en las siete flautas de Bartolo
mientras la pesada piedra redonda
acogía la hoja de una "cheira"
dando vueltas en las manos de afilar.

—Como os pille, mequetrefes, zoquetes, holgazanes…
gritó el afilador al ver correr a los chicos
alejándose por el camino del fin
que lleva a Chañe.

Y a su Asno maldecía, sin embargo
(no es menester se diga porqué).
Toda la corte celestial de poetas
que supieron de este chasco
riendo le repetían al oído:
—Pues Príapo esta vez
gracias al Asno tan sólo consiguió
chuparse el dedo, ¿eh?

Apréndete la historia del Cochero de Amor
que dice el lance cual expreso
que la historia popular bien clarito nos los dice:
"Si eres cochero, de noche acude al cencerro".
Esto le decía al cura de Navalmanzano
la mujer de un cochero
de esos que hacían la línea
de Cuellar a Vallelado
que tenían concertado amores entre ellos
y habían quedado
que cuando el cura saliera a los trigales
hiciera sonar un cencerro como buey.

Oyéndolo, un día el cochero dijo a su mujer:
—Corre ve a echar aquel buey.
—Que me place mi apiadado, le contesta la mujer.

A echar al buey se apresura
volviendo a casa con regla y mesura
y cantando:
"Siete le vacío y siete le hincho cada día."
Siempre tenaz, el afilador
no pudo evitar reírse
como si hubiera entendido, el majadero.

Útero - Colaboración desde Villa Carlos Paz, Argentina


UTERO
Nelly Antokoletz

Necesito la casa de mi madre,
me hace falta el hueco de sus brazos
tan lindas y tan suaves sus caricias
y ese amor que supo darme como nadie.

El refugio y la dulzura de sus manos
apartando de mi espalda el viento frío,
sus miradas estudiando mis sentires
y la seria actitud ante mis males.

Ella ronda a mi vera a toda hora
por si pierdo la razón de m mis razones,
acude presurosa con su ayuda
a calmar los dolores que me acosan.

Abrigo que me cubre es su recuerdo
es consuelo en todas las instancias,
el amor maternal a mi me alcanza
hasta el mismo rincón de mis secretos.

Se acerca el regreso a su universo
recogiendo a su paso tantos males,
que me salvan de caer en tentaciones
convertido mi ser en tantos versos.

La vuelta al lugar de concepciones
aligera y biorra carga bruta,
adquirida a fuerza de vivencias
que producen y acrecientan los dolores.

Convertido mi ser, célula viva
habitando el vientre de mi madre,
es posible que no sufra, y acostumbre
a ser fuerte, y a vivir, activa.

Necesito la casa de mi madre
para saber si soy yo... o no soy nadie!

Homem Comum - Colaboración desde Portugal


HOMEM COMUM
Jorge Humberto

Que cena bonita e idílica esta que meus
olhos vêem. Correndo para os braços
dos filhos pais chamam-lhes de seus,
e perdem-se entre carinhos e abraços.

Ah, não ser eu assim, e ter também alguém
a quem chamar de seu, depois de um dia
de trabalho… mas eu sou de ninguém –
Enquanto lá fora a noite prazenteira se ia.

Oh, fado meu, que me tiraste toda a alegria,
miserável se fez o dia em que te conheci.
E o embaraço roubou-me o que se fazia,

certo e desenvolto, quando do mais alto
de mim, para me perder no mundo parti,
não me achando mais tomei-me de assalto.

Sabor a Sueños - Colaboración desde Cali, Colombia


SABOR A SUEÑOS
Melissa Fonseca

Anoche soñé con los monstruos del amor.
Soñé que no tenía alas
y que irremediablemente
me pedrería en sus ojos.

Soñé que era invencible este sueño
y sin embargo
cambiar el escenario
fue preciso.

Soñé todas las noches
un pensamiento clandestino
ahora extinto.

Soñé con gargantas feroces,
con ojos hambrientos,
con manos despiadadas.
Soñé que el corazón me sobraba
y pude arrancarlo de un suspiro.

Soñé con labios amados,
me los bebí
y penetré por sus grietas
hasta caer
en el ardor de las heridas…

Soñé… claro,
desperté,
pero no me abandonaría este sabor
si no es derramado
a escupitajos sobre el papel
que todo lo soporta.

mayo 28, 2007

El Mar Desteje Nostalgia - Colaboración desde Perú


EL MAR DESTEJE NOSTALGIA
Julia del Prado

el mar desteje nostalgialas
lunas de años
vienen ahora como gaviotas
a saludarme
les cuento a estas pequeñas
mi pena mi nombre mi sueño
aleluya en el firmamento.

Vencido - Poesía de uno de nuestros fundadores


VENCIDO
Néstor Pedraza

Varias lunas atrás
comencé a lanzar guijarros
_____a las estrellas
mas no conseguí derribar alguna.

Varios soles atrás
me dediqué a hinchar mi corazón
_____en el de mujeres,
devoré sin mesura, no sacié mi sed.

Varios compases atrás
decidí dar el toque
_____de retirada,
combatía contra el amor de Narciso.

_____(Disparaste tu cuerpo contra el viento
_____y el viento escupió en tu cara.
_____Dejaste tu rastro suicida una noche
_____entre bailes, copas y rituales vudú.
_____O fue mucho antes,
_____cuando te hartaste de píldoras.)

Varias muertes atrás
perdí mi hilo dorado,
_____perdí.
Combatía contra el amor de Narciso.

Zopilotes Exquisitos - Narrativa de uno de nuestros fundadores


ZOPILOTES EXQUISITOS
Alex Acevedo

Hallábanse cierta tarde macilenta dos zopilotes amigos encaramados en un árbol. Por allá en la lejanía, en unos riscos que se perdían en el horizonte, había ocurrido un deshielo, un deshielo de amor, y el río bajaba en consecuencia sumamente turbio, lleno de enseres y bellos cadáveres. Agarrados a una rama privilegiada que parecía un palco de primera, los zopilotes contemplaban la corriente que arrastraba tantos platos deliciosos, tanta carne en suculenta descomposición. Sin embargo, no se atrevían a pegar el salto para extraer del río algún bocado, sino que se conformaban con mirar y comparar las cualidades de cada cuerpo.

—¡Qué desperdicio tanta comida húmeda! —reflexionó uno por fin.

El otro se quedó mirando al que había hablado, y volvió sus ojos sobre ese desfile inclemente de redondeces que cargaba el río.

—Habría que ponerla a secar… —añadió con desgano el otro.

—Y el sabor no es igual; nunca es igual —sentenció el primero.

Pronto la oscuridad se abatió sobre los zopilotes y, dándose un apretón de manos de despedida, cada uno emprendió el vuelo a su respectiva casa. Una vez allí, mientras destapaban su respectiva lata de atún, se imaginaban de nuevo sobre el árbol, brincando repentinamente para sacar de la corriente un cuerpo hermoso que destilara sus gotas a medida que ganaban altura. Y comían su atún con desgano, y seguían imaginando un hartazgo de cadáveres húmedos, plenipotenciarios.

La Sala De Mecanografía - Colaboración desde España


LA SALA DE MECANOGRAFÍA
Daniel Gómez


Mis relaciones con la profesora Rossi —rubia, algo alta, de ojos claros— no podían ser mejores, y nuestro entendimiento era perfecto. No se puede pedir más, pienso yo, de una relación alumno-profesor: yo la despreciaba y ella me despreciaba a mí. Y, por si no fuera suficiente, ella sabía que yo la despreciaba y Dios sabe que yo sabía que ella me despreciaba a mí. Por supuesto que semejante contubernio culminaba en un ambiente idílico, una verdadera luna de miel: yo reprobaba siempre la materia, mecanografía —aunque muchas veces la llaman también taquigrafía—, y tenía que hacer horas a la tarde —porque yo no tenía máquina— en el colegio, practicando en esa larga, ominosa y opresiva sala de máquinas.

Y ahí entraba yo, por las tardes, después del largo viaje en colectivo; asomaba la cabeza en ese lugar y era como si al sol le salieran las nubes y los truenos: porque ahí estaban ellas, mis enemigas, las condenatorias hileras de aterradoras máquinas de mecanografiar, listas para reírse de mi desdicha toda la tarde. No me quedaba más remedio para mi ánimo que Herrmann, el arreglador de las máquinas.

Todavía puedo verlo, inclinado en los misteriosos engranajes del paciente, es decir, de la máquina rota: tenía las manos sucias, como si alguien se las hubiera masticado con los dientes llenos de tinta. Tenía unos anteojos de vidrios gruesos y tan viejos como si los hubieran hecho los antiguos vidrieros de Ámsterdam. Lo recuerdo entrando silencioso, el pelo rubio y desarreglado, y me saludaba con un áspero acento del norte. Una vez, el director del colegio –hombre democrático, dialogante, de soltura en la palabra, un hombre progresista por donde lo mires, siempre que tuviera a mano un público mucho más masivo y poderoso que Herrmann, las máquinas y yo- entraba un rato a la sala y decía con una sequedad imperial:

—Herrmann, mire que ya termina el siglo.

Y entonces Herrmann, y así me enteré yo de su apellido, se afanaba un poco más con sus sucias enfermas de grasa y tinta: las viejas máquinas para escribir que teníamos en el colegio. Y yo, entretanto, también trabajaba duro, trabajaba durísimo, no había segundo en que no estuviera trabajando. Ya que, y no me queda más remedio que confesarlo y vaya a la buena salud de mi probidad y honra, durante cada media hora, más o menos, me decidía, audaz y con el ceño amargo y en un dechado de supremo esfuerzo, a escribir una palabra, mas luego sacaba bonitamente el papel de la máquina y hacía un bollo con él; y así puedo dar mi propia sangre en prueba y honor de que no dejaba en paz el papel, hasta hacer por lo menos cincuenta veces jueguito con los pies. Ya ven que el estudio siempre sirve y la letra con la sangre entra. Después de largas horas de estudio con los bollos de papel, me volví bastante competente en hacer jueguito con la pelota. A mis amigos, claro, les encantaba el arduo y paciente fruto de mis estudios, pero a mi profesora no le hacía chiste verme después, otra vez en los exámenes para recuperar. Porque para la profesora Rossi, no era precisamente uno de los eventos favoritos de su vida el verme a mí en los exámenes de verano, cosa que yo le correspondía vehementemente y de todo corazón, y no le interesaban mis progresos con los bollos de papel. En todo caso, pienso que el fútbol es como una ciencia exacta, y muy fácil de calificar. Un gol es un gol, como uno y uno son dos: nadie podría discutir esas notas. Pero nunca fue el fútbol muy popular en los programas de estudios de los profesorados, y así la profesora Rossi podía proseguir reprobándome con un entusiasmo conmovedor, verdaderamente conmovedor para mí.

Recuerdo la sala de máquinas: a mí me parecía gigantesca, pienso que las paredes de una mazmorra me hubieran parecido igual que esa condenada sala. Tenía el suelo de baldosas tan aseado y pulcro que era como una pista de hielo; pero no para patinar, sino para tener la estupenda e imperdible ocasión de partirte el espinazo por uno de cada tres pasos que dabas ahí. El mismo Herrmann me lo decía. En el piso se reflejaban las luces de los tubos, como la luz de la ciencia. Para confirmar el parangón carcelario, ahí, a un lado, estaban las ventanas, sólidamente prohibitivas con sus barrotes de fierro, que lograban que uno se hiciera agua la boca con el paisaje de afuera. Yo veía el sol, y por ahí se escuchaban, en una plaza cercana, los gritos de los chicos; y parecía que por momentos yo hubiera sido capaz de salir por en medio de la bendita pared de cemento. Así que andaba en cómo escaparme de ahí, mientras el alemán estaba afanado en la labor. Claro que no sabía yo que, en efecto, había una forma en este mundo de superar esa pared, esos barrotes, de traer hasta mí todo ese paisaje de fuera, con árboles y sol, libre de sufrimientos y ataduras y obligaciones. Ese alemán, así taciturno sobre las máquinas, sabía cómo hacerlo; pero, haciendo gala de su reserva germánica, él nada me dijo hasta que yo hube instaurado una silenciosa y extraña confianza de unos meses en común: él trabajando y yo estudiando, o teniendo la intención de estudiar a veces. Mes tras mes, apilado uno sobre el otro; él no me dijo nada, hasta una buena pila de meses amontonados en mi corazón, del verdadero secreto de la sala de mecanografía, y acaso del secreto del mundo…

Yo continuaba, en accesos de honradez, escribiendo; a veces, con un frío tal que esos botones, o teclas o como se digan, eran como yunques helados por debajo de mis dedos, y las palabras en las hojas iban tan lentas y tan mal escritas como los agobiantes discursos que decía nuestro demócrata de marras en el patio del colegio, en las fechas patrias, con su cuidadoso lenguaje progre. Y otras veces hacía ahí un calor tal que no había mejor lugar para freír huevos que el metal de esas dichosas máquinas, o salchichas, o chorizos; seguro que podría haber hecho todo un asado ahí, en verano. Pero yo tenía que trabajar, así que me resultó simpático y un alivio el alemán Herrmann.

Herrmann me hablaba con su acento alemán rioplatense, digamos; tan difícil que ya les digo que no voy a intentar imitarlo acá. Lo recuerdo mientras me charlaba; me iba tirando la jerga así sin mirarme, con las manos metidas en las entrañas de alguna máquina, y yo mientras tanto absorto, distraído de las cadenas y del yugo, por un rato, con el parloteo del alemán. Me hablaba de sus cosas, de cuando era más chico, al llegar al país; después empezó con Alemania. Era muy vago y circunspecto en su condición de alemán, y era tan y tan alemán que parecía dolerle cada una de sus palabras puestas a mi luz, como si tuviera que extirpárselas para mí. Pero seguía y seguía; porque me malicio que él no me debía ver de buen ánimo y trataba de arrimarse un poco a mí.

—Debe ser feo estudiar por las tardes—, me decía a veces, con su simpatía taciturna.

Entonces vuelta a vuelta se me salía por la política. Creo recordar que estábamos en tiempo de elecciones, con carteles y mentiras y esas cosas; encontrabas políticos hasta en las pulgas de los perros. Era un mes intenso en otros sentidos, además: no se por qué, pero los profesores parecían disfrutar con tareas, exámenes y esas aficiones suyas. Estaban sinceramente entusiasmados con el mero y habitual hecho de reprobarme. Se notaba que se empleaban a fondo, que lo hacían de corazón conmigo, de puro amor a su arte, con una intensidad amateur en suma. Y recuerdo a nuestro demócrata, después de incitar un poco a Herrmann, que me decía:

—Giusti, por ahí sus hijos puedan aprobar mecanografía: quién sabe, cosas peores se vieron en la guerra…

Y Herrmann me sonreía, me sonreía cómplice.

Así que el alemán andaba con lo de la política…

—Me acuerdo —me dijo un día, con aire de darse espacio y tiempo —de un político de allá, de Alemania. Se subía a todos lados; si él veía un montoncito de tierra un poco por arriba, se subía nomás y mandaba un discurso. Se lo veía en las iglesias, era protestante y católico a la vez; era de derecha y de izquierda al mismo tiempo. Besaba a los chicos, consolaba a las viudas, daba alegría a los viejos, en fin, toda la melodía. Era un tipo muy simpático, y un completo charlatán. Un día, estaba dando un discurso, creo que era en la plaza del pueblo, subido a unos cajones: yo era muy chico y miraba todo como el astrónomo que encuentra una estrella nueva. Y entonces el tipo estaba dele que dele con las promesas, con las cosas que se podían hacer; no se le podía hacer dar fin a toda esa novela que nos estaba pintando. Y entonces uno del público, no me acuerdo quién, por fin se rió y, habiendo escuchado todas esas raras promesas, le preguntó al político si entonces hasta un río se podía traer al pueblo. Y el político, después de un largo silencio, dijo: sí, hasta un río…

Entonces yo me reí a carcajadas de lo que dijo Herrmann; y pensé que ahí terminaba la historia. Pero el alemán se mantenía serio, muy serio. Y me dijo:

—Yo me reí también entonces —, dijo con rara severidad en la voz; —puede que todos nos reímos. Pero, por alguna razón, y aunque ese político era un perfecto sinvergüenza, la cosa me quedó: de otra manera no te la estaría contando.

Se hizo silencio; yo preguntaba con la mirada.

—Yo estaba muy curioso —me dijo Herrmann, con la misma suave severidad, aunque nostálgica.—Una tarde me lo encuentro al político en la calle; y me acerco, y con mi inocencia, y acordáte que yo no podía votar, le pregunté si era posible eso del río. Si no estaba mintiendo. Y después de un largo y grave silencio, él me dijo que era posible traer un río, en efecto; pero que yo no debía decir a nadie dónde se podía ubicar, agregó. Y yo le pregunté que adónde pensaba poner el río. Y él me dijo: acá.

Y Herrmann, explicándose y sacando las manos de la máquina, se señaló la cabeza…, y luego de otro silencio, más largo y profundo que todos los anteriores, sonrió.

—Supongo que yo le entendí —agregó, mientras yo no sabía para dónde tenía que ayudar a soplar al viento de la charla. —Desde entonces —continuó—, todas las noches sueño con un río: un río lo más agradable que pueda, que me ayude a olvidarme de todo esto.

Y señaló medio distraído la puerta por la que antes había aparecido el demócrata, con la sombra de los barrotes de fierro en sus manos sucias, y agregó:

—Es una especie de paraíso..., acá abajo. Ja, ja.

Pero su rostro serio y sincero lo desmentía. Yo también me reí, pensando —queriendo pensar en realidad— que todo era cosa de broma. Pero lo cierto es que me pareció profundo, muy profundo.

Yo no sé cuánto tiempo lo seguí viendo a Herrmann, porque luego sacaron la materia de mecanografía, y yo al final quedé con el campo de batalla todo para mí y aprobé por abandono del enemigo, digamos. Pero me parece verlo todavía, hace cosa de quince años, con las manos engrasadas, el pelo revuelto, saludándome antes de salir por la puerta; deteniéndose de pronto, como si recordara algo, y entonces me dijo, por última vez y ya creo que no me lo olvido más:

—No te olvidés: está acá —y se señaló la sien, con la sombra de los barrotes de fierro en la cara…, y se fue.

Ahí quedaba yo, con la sala de máquinas, en el secreto de la sala de mecanografía al fin ante mí. Todo se sumió en un profundo silencio, y ahí me di cuenta de la compañía que me hacía el alemán, y lo funesto que era ese lugar: las hileras calladas pero burlonas de las máquinas de botones negros. Largas hileras de máquinas con botones negros como dientes de brea que ríen. Y los dedos helados en invierno, y el sol en el verano, reverberando en el metal de las máquinas. La profesora Rossi, que a veces andaba por ahí, por la tarde, y que entraba y me decía:

—Giusti: por más que no me saludés, el universo sigue funcionando, ja, ja, ja.

Acaso esa especie de mazmorra y cárcel juvenil se pueda confundir con un mundo, con un universo. No sé qué pueden hacer los demás al respecto, no sé qué dirán todos ustedes. Pero yo todavía me veo, sí: me veo encerrado como un símbolo en la sala de mecanografía, y trabajando y trabajando y trabajando y, de tanto en tanto, haciendo jueguito con bollos de papel. Como si estuviera a cielo abierto, rodeado por fieras, tormentas, desastres, líos financieros, desamores, violencias, crímenes, largas hileras de máquinas aguardando con frío o con calor, y que había que teclear. Y yo agachado, hundiendo los dedos en los botones, una y otra vez; a veces con la mirada irónica de la profesora Rossi, lista para reprobarme con el filo malévolo de su bolígrafo rojo. Entretanto, y muy penosamente, yo trataba de pensar en ese río que me había enseñado a soñar el alemán Herrmann…, acá abajo.

Diario - Colaboración desde Perú


DIARIO
Julio José Guillén

Recurro al árido blanco poniendo grapas
que lían mi sentir al mundo
nuevamente
otra vez

El sol en el espejo retrovisor
hacía horno al vehiculo
atestado de verano tempranero y de obreros
—que como yo—
hacían dormitando un poco de cama en el asiento o parados
sujetados a un vaivén de cotidianeidad
aburridos de levantarse temprano sin despertar jamás

Egoístas discusiones malsanas
de tercer mundo mercadeo en la basura.
Desayuno sin mantel
ruido de motor (moto taxi)
para ahorrarse cinco minutos
y así evitar tardar.

Marcada de tarjeta nos disponemos a laborar
nuevamente
otra vez
otra vez
y otra vez
y otra.

Otra.

El Desván Abandonado - Colaboración desde Argentina


EL DESVÁN ABANDONADO
Santiago Bao

Siempre habrá cosas
que nunca dijimos
que cuelgan del destino
como murciélagos de polvo
palabras, larvas
de la memoria
encerradas con mil llaves
en desvanes abandonados
para zurcir
las horas inexorables
del implacable recuerdo.

Notas Aclaratorias - Poesía de uno de nuestros fundadores


NOTAS ACLARATORIAS
Carlos Ayala

Aclaremos la situación:

si te violara
me buscarías más allá de mi propia ruina
serías la esfinge solitaria
toda para ti misma
sin ver los restos abandonados de la burla.

Aclárame algo:

si busco verte muerta
ya estas allí
rubicunda de ira
pues los gusanos
no han de dar tregua
¿se hace limpia la aclaración?

Me hago claro:

desde aquí no te veo
supongo que haces más daño
que mi palabra incendiada

Este es el único claro posible:

son los devaneos de mis excéntricas obsesiones
entonces eres una céntrica nadería
la novedad... en cuanto a la rutina propiamente dicha

Salida del juzgado:

La posibilidad de saber dónde hemos estado es totalmente inútil, mis posibilidades inquietas no desean dar importancia absoluta a mis emociones. La razón sigue allí esperando una buena descripción y saber si te vas o te quedas.

Notas sobre Arte - Colaboración desde Brasil


NOTAS SOBRE ARTE
Almandrade

El Arte es una forma de conocimiento que exige lecturas y reflexiones específicas.

Su apreciación no se limita a mirar a simple vista. Sin las informaciones necesarias pasan desapercibidas las búsquedas y la profundidad de su lenguaje. La apariencia satisface al mirar desatento.

"Sólo se ve aquello que se mira" (Merleau-Ponty). Lo que percibimos en una obra de arte es aquello que recogemos en nuestro modo de ver. El hombre es insertado en una sociedad, en un lenguaje, por donde aprende a ver, pensar y sentir. El lenguaje es el dispositivo a través del cual él se apropia de las cosas, de los seres, de las formas y de los colores.

Como arte puede ser cualquier cosa, en nombre del arte contemporáneo, somos muchas veces colocados delante de alguna cosa que dice ser arte. ¿Cuál es el criterio?

Para el artista no basta saber pintar, mucho menos apropiarse de imágenes u objetos, de forma aleatoria, es indispensable tener referencias y disponer de un método. Cada artista concibe su arte a partir de su propia teoría, aunque esta no esté formulada explícitamente.

Una obra encierra múltiples posibilidades de indagación. Recreamos las imágenes en nuestra percepción, y las modificamos subjetivamente de acuerdo con nuestra experiencia de vida. Proyectamos sobre ellas nuestros valores y nuestras inquietudes. Las obras de arte se completan de maneras diferentes en la imaginación de cada espectador. Es también objeto de decoración, acrecienta al espacio habitado la curiosidad de un abrigo poético.

Para hablar de arte es necesario aprender el método de observar su producción, es preciso ir del concepto a la obra y de la obra al concepto. Se comprende el arte a partir de la obra, un proceso ligado a la experiencia y al pensamiento que acciona ciertas condiciones subjetivas del conocimiento. Se conoce al artista a través de su obra, y esta es una invención de la actividad del artista (Heidegger).

Es un hacer político localizado. El arte tiene su propia materialidad. No es lugar de apoyo para otras políticas, así sean las llamadas culturales que ignoran cuestiones acerca de los lenguajes y sus transformaciones. "En el transcurso de grandes períodos históricos, junto con el modo de existencias de las comunidades humanas, se modifica también su modo de sentir y percibir", (Walter Benjamin). El arte participa de esas mudanzas como tarea política de transformar la realidad dentro de un territorio determinado del saber.

El arte está sujeto a un sistema de poder extraño al hacer cultural. El arte deja de ser visto como un fenómeno cultural, para tornarse un hecho exclusivamente social y de mercado. El problema no es el mercado, él es necesario y tiene un papel importante en el circuito del arte, mas la importancia que viene asumiendo como agente principal del circuito que hasta facilita la producción, sin duda, pero hace que el valor de cambio deje a un lado la reflexión.

Estamos atravesando un momento donde es cada vez más difícil la producción cultural sin la interferencia de los media y de los intereses del mercado. Si la ética de esta sociedad es el consumo, todo pasa a ser determinado por la ley del mercado: la salud, la educación, la cultura, etc.

El intelectual y el crítico son descartables en una sociedad donde el mundo del pensamiento es poco tolerable; por otro lado, los patrocinadores, los empresarios del arte, los profesionales de marketing, los curadores... son los protagonistas del arte.

El artista que era un artesano descalificado hasta el siglo XIV, a partir del Renacimiento pasó a ocupar un lugar destacado en el territorio del conocimiento, y en este final de milenio es considerado el villano de la cultura.

Lo que viene ocurriendo con las artes plásticas y la cultura de una forma general, forma parte del espectáculo de una sociedad que ve en la acumulación de riquezas el objetivo de vida. Así, una institución cultural que disponga de pocos recursos, dejará a cargo de los patrocinadores la programación y la política cultural.

Anacoreta - Colaboración desde Cali, Colombia


ANACORETA (fragmento)
Sebastián Alvarado


El ansia de saber la temperatura lo delató. Eso mismo mató a su padre y al parecer a su abuelo también. Nunca se entendió la obsesión por los termómetros, pero venía de familia. En los genes. Decía Marina: “Un día de estos cuando quede fría, andarás metiéndole esa reglita de calor al perro por el ano y ni cuenta te darás de mi silencio. Malnacido.” Si no fuera por una ofensa retribuida de seguro hubiera salido un ¡Hijo de Puta! de sus labios de 67 años, ungidos con rojo carmín.

Lo cierto es que los termómetros abundaban en la casa de los Muñoz. Algo más de 320 termómetros estaban organizados por tamaño, grosor y forma en un estante de madera algo deteriorado. Una herencia de escalas centígradas. Los vecinos, los amigos, los desconocidos, acudían con cita previa para saber qué tanto variaba el mercurio de un día para otro y a veces en un mismo día.

Joaquín sabía que el perro tenía 3 grados más que él y que su madre. Siempre andaba sudando un termómetro y mirándolo en intervalos de 7 minutos. Su aspecto desaliñado nunca le permitió conocer una mujer obsesionada por los metros de modistería. Escribió una linda teoría sobre los procedimientos adecuados para adquirir la fiebre. 256 páginas de arduo trabajo empírico. Andaba un poco triste preguntando el invierno, la nieve. Tardó 5 lustros en descifrar la maldición tropical. Eso no importó, porque de cualquier manera podía abrir el congelador para comer helado y cuando se aburría, pegar su lengua a la escarcha. Sin ningún vaso de agua alrededor. Marina siempre se amargó por él, nunca echó de menos que se perdiera, igual volvía mucho más caliente de lo normal a untarse hielo y bañarse para regresar a los normales 36. No gustaba mucho del fútbol, menos cuando hacía tanto sol como los domingos y a veces los martes también.

A eso de las 2 de la tarde, después de almuerzo, tomaba un litro de agua para luego poner un termómetro bajo el chorro que manaba de su pene. Aprovechaba para medirse y recordar su pareja fantasiosamente esquiva.

Marina cosía mucho, sentada frente a una ventana que daba hacia una calle polvorosa y triste. Hacía camisas y guantes, por encargo y porque sí. Un día como ayer o mañana, un día de estos como ella misma dijo, quedó sobre la tela, con un brazo junto al hilo y su pierna tascada en la pedalera. Antes que costurera, Marina era profeta, muy acertada a propósito. La gente la visitaba para conocer detallitos y cosas breves a priori. Con el chocolate, el tabaco, todo eso que usan las viejas medio brujas.

Jueves 10:

Sacó el termómetro y miró: 39, perfecto. Vio una cola que se movía. Se acercó, sintió la nieve. Apagó esa maquina de ruido. Con 34 grados Joaquín se hizo escarcha. Pegó su lengua sobre sí, estirando un metro hacia la calle, con la mano extendida y violeta. Invierno.

Te Traje De Vuelta - Colaboración desde Argentina


TE TRAJE DE VUELTA
Julieta Santos

Te traje de vuelta
a sembrar de amapolas mi presente

_____(siempre está triste un jardín sin semillas).

Te dejé entrar,
tímido y solemne,
al debate irresoluble de mis días

_____(¿qué discurso vence el argumento del olvido?).

Te invité mañana
a llenar de agujas mi memoria

_____(para girar el caleidoscopio de recuerdos
_____.......................................... una vez más).

Voy a tensar los hilos
que construyen la costura de tu nombre

_____(sólo hilvanado; jamás… nunca otra cosa).

Hay un tiempo sublime
y una letra intacta,
esperando simplemente por ser dicha

_____(porque Decir, lo sabemos, ¡es tan complejo!).

¿Cómo te pongo en palabras
todos los imposibles y los hermosos?

_____(Si el lenguaje tiene piernas de titán,
_____esta latencia transcurre en el viento
_____y no se alcanza con maratónicas marchas).

Porque no hay urgencia
es que puedes jugar de a ratos
con este insomnio

_____(fatídico desvelo,
_____indómita vigilia y deliciosa).

Me visto de negro
con tus ojos

_____(y pierdo el azul en algún rincón..............
_____Azul que de cuando en cuando, aguijonea
_____mis costillas partidas y roídas).

Déjame - Colaboración desde Mendoza, Argentina


DÉJAME...
Isabel Celia Domínguez

Déjame besar tus labios,
para libar el dulce sueño
de sentirme amada,
aunque solo sea un momento.

Déjame tomarme de tu mano
para sentirme segura,
aunque sea un instante
ese, que este sueño dura.

Déjame quererte ahora,
aunque no exista mañana,
aunque deba continuar sola,
sin la alegría que me acompaña
cuando me pierdo en tus ojos,
cuando sueño en tu almohada.

Déjame ser feliz en tu boca,
aunque sólo sea una vez.
Déjame sentir tu piel ...
después ... llámame ¡loca!

Hipocresía - Colaboración desde Colombia


HIPOCRESÍA
Miguel Irazoqui


¿Y si ahora me fuera
y los dejara sin mi?
Si de verde me vistiera
y volviera.
¿En qué me reconocerían?
Si me llevara el camino,
¿por dónde Ustedes se irían?

Si les borrara la puerta
o si los dejara sin luz
y fosforescente apareciera.
Teñido.

La costumbre de tenernos
así vestidos
ordenados
compelidos
a un orden saludable,
¿nos mantiene unidos?

Si así me fuera o volviera
los querría ver sintiendo
siquiera.

Perdiendo la compostura
desnudos, pero viviendo,
viviendo.

Por Ella - Colaboración desde Argentina


POR ELLA
Graciela Wencelblat

Por la poesía
me animo a besar culebras
abrazarme al tigre
lavarle las manchas

enfrentar la muerte
para que no deje más
huellas
agitar mi vestido
sobre sus ojos huecos

como las aves
amar durante el vuelo.

Haría pactos
para que las cosas no dejen de hablar
y se desnuden en la carne de la vida.

Las Cosas De Antes - Colaboración desde Argentina


LAS COSAS DE ANTES
Nelly Antokoletz

Retumba con fuerza llamando incesante
la memoria simple de las cosas de antes...

Todo está escondido dentro de sí mismo,
y rugen dolores, penas, sinsabores
en el cielo oscuro de desesperanzas.
Parece lo eterno que concurre presto
para que no cierre la herida vieja,
y siga sangrando en oferta abierta
las penas sentidas, las declinaciones
y la ofrenda viva de la vida misma.

Recuerdos y "flashes" danzan incesantes
bailando en una sentida masacre,
confundidos todos bajo un solo manto,
marcados a fuego, por las cosas de antes.

Mercado - Colaboración desde Lima, Perú


MERCADO
Julio José Guillén

Al destajo los entonces
los porque y los cuando
cuanto, que y no.
Al menudeo los yo te mato
te golpeo
te odio y también te amo.

Muestras médicas
de tengo fe
de felicitaciones
de quiero vivir
de "sé que tu puedes".

Por kilos
los yo deseo
los yo rechazo
y
por todos lados
toneladas de
apatía
indiferencia
dolor.

Sobre el Canto del Invierno - Colaboración desde Argentina


SOBRE EL CANTO DEL INVIERNO
D. R. Mourelle

Tarde sola
aquel domingo
buscando otra cosa
encontró los tachitos del azúcar y la yerba
el termo barato

todo ahí
al fondo del armario
junto a las velas
los forros y la caja
de antibióticos vencidos.

Sobre A Realidade - Colaboración desde Lisboa, Portugal


SOBRE A REALIDADE
Jorge Humberto

A realidade do homem é o seu imaginário,
está no seu poder distante e contrário,
chamar ao sonho uma nova realidade
e à razão a sua diversificada capacidade,

para abrir caminhos para outro campanário,
aonde a novidade é o seu secreto diário
e o extravasar de emoções a sua dualidade,
entre o que está e não está na sua infinidade.

Homem algum é desprovido de sentimento,
o que ele faz é capacitar-se do alheamento
requerido pelo sonho que na alma sossega.

Mas, ah, o solidário e restrito pensamento,
só me serve de distinto e aprazível alimento,
se mi alma cala no acto de sua entrega.

Aquí Me Quedo - Colaboración desde Argentina


AQUÍ ME QUEDO
Santiago Bao

Hasta aquí llegué.
Finalizó el combate,
al borde del olvido
ya no hay lágrimas,
hasta aquí llegué.

Concluyeron los sortilegios
el centro del laberinto
quedó al descubierto,
ángeles, ombligos de oro,
flautas de jade,
órdenes, armas, promesas,
muertes diarias, traiciones,
ya no más
aunque insistan hasta el hueso,
ni por favor, ni nada,
hasta aquí llegué,
aquí me quedo.

Inalcanzable - Colaboración desde Lima, Perú


INALCANZABLE
Julia del Prado

Basílica dorada
estás ahora en la mar
como marco en cielo de tapices

te abraza con su manjar
la luna de orquídeas rojas

estabas en el arroyuelo
recibías su olfato de agua.

¿Dónde andas ahora Basílica dorada?
Dice el oráculo: -anda en la mar-

Hubo Algunos Versos - Colaboración desde Argentina


HUBO ALGUNOS VERSOS
Julieta Santos

Hubo algunos versos tímidos que quisieron insinuar su música, pero el trajín de las odiosas responsabilidades puede resultar bastante efectivo en términos de olvido: simplemente, las cosas pasan, y aquella hoja amarilla por completo sumida en su baile gravitatorio, cayendo de un árbol cualquiera en un verdadero acto de respeto a las leyes newtonianas, en una vereda cualquiera, en una calle X, se olvida con la misma facilidad con que no se recuerda la cita en el dentista, o por qué no, con la misma gravedad con que se cancela una visita al parque porque, cuando se termina la jornada laboral, ya no hay sol que valga la pena buscar en un banquito cualquiera de una plaza cualquiera.

Rutina, que le dicen…
Madurez, que le dicen...

mayo 15, 2007

El Instalador - Capítulo 1


Iniciamos la publicación, en entregas quincenales, de El Instalador, la primera novela de creación colectiva de los miembros fundadores de Las Filigranas de Perder. Esta obra tiene derechos reservados de autor. Permitimos su copia y distribución con fines de difundirla. Está prohibido utilizar esta obra en todo o en parte, de cualquier forma que represente lucro directa o indirectamente.

El Instalador está dividida en tres partes, más una introducción. A continuación, publicamos la portada, bitácora, textos introductorios, y el primer capítulo. Los detalles sobre cómo fue escrita esta novela, los revelamos en la ponencia "La Creación Colectiva en el Género Negro", que aparece en el índice en la sección "Creaciones Colectivas" y por las etiquetas "Creación Colectiva" y "Triada Luminaria".

Esta obra podrá consultarse en su conjunto a través de nuestro índice, por la etiqueta El Instalador, o también capítulo a capítulo, en la sección "El Instalador" del mismo. Deseamos que la disfruten. Esperamos sus comentarios.





EL INSTALADOR
Néstor Pedraza, Alex Acevedo, Carlos Ayala




©2002.


Novela ganadora de Mención Honorífica,
Premio Nacional de Novela Ciudad de Bogotá, IDCT, 2002.


Obra literaria registrada ante la Dirección Nacional de Derecho de Autor por:
  • Néstor Pedraza
  • Alex Acevedo
  • Carlos Ayala

El Instalador es la primera de una trilogía de novelas, junto a Una Temporada de Sal y Manual de Levitación Magnética.



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Es un verdadero sabio quien tiene sus conceptos y realiza sus obras libre de deseo, quien destruye sus obras por el fuego del conocimiento. Quien no desea los frutos de sus acciones, quien está perpetuamente satisfecho sin depender de nada, no obra aunque se introduzca en la acción. No tiene deseos personales, no desea las cosas para su propiedad personal; domina completamente su corazón y su Yo; por ello no puede pecar al realizar las acciones solamente por medio de su cuerpo.

Bhagavad-Gita, capítulo IV



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BITÁCORA
INTRO
  • Final con crescendo vivace
PALEOZOICO
  • Siete hierbas y un gatito
  • Despertar en la inopia: residencias el palmar
  • Manifiesto del descarriado
MESOZOICO
  • Aletear de chimbilá frente a un hombre dormido
  • La sima del dédalo
  • El trabajo os hará libres
  • Para el gozo de la vejez, buenos recuerdos
  • Delivery Express
  • Muertos en almíbar
  • El árbol sin la flama
  • Ping-pong
  • Limones tajados bajo la cama
  • Un amigo es una luz
  • Alguien nos mira
  • En el seno de la vida regalada
  • Servicio 19H (25 decimal): aparcar las cabezas
  • El 20 de enero son las corralejas
  • Perdidos en un mar de…
  • Encuentros cercanos con Bishamon
  • Conócete a ti mismo
  • Final pianissimo con moto
ANTROPOZOICO
  • Caen las hojas en el otoño



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---INTRO---



Pensó en las líneas de Hakim Bey:


“Si te besara lo llamarían un acto de terrorismo. Entonces llevemos a la cama nuestras pistolas, despertemos a la ciudad a medianoche como bandidos ebrios celebrando con una balacera, el mensaje del sabor del caos.

Vístete. Da un nombre falso. Sé legendario. El mejor Terrorista Poético está en contra de la ley, pero nunca es atrapado. El arte como crimen; el crimen como arte”.


Y hundió el acelerador a fondo, con furia.




FINAL CON CRESCENDO VIVACE


El territorio de las artes plásticas de nuestro tiempo ha dejado de ser un universo “ordenado”. Es por el contrario una superficie mestiza, resultado de las inevitables hibridaciones que conlleva la superposición de distintos soportes y técnicas. Hoy día cualquier material, soporte o temática puede ser considerado arte: la libertad del artista no tiene límite previo.


—Máteme, por favor, máteme ya —suplicaba en susurros X-Ray Asylum.

Una figura robusta se acuclilló, e inclinándose un poco sobre X-Ray, lo observó con el pulso firme del carnicero que dispone un bovino en canal sin dudarlo.

—Por favor —insistía X-Ray, o lo que de él quedaba.

Los dientes quebrados, los labios inflamados, la san¬gre y la arena en su boca, no le permitían hablar con claridad. Sus ojos, también llenos de arena, confun-dían figuras y contornos.

—Hay un tiempo para sembrar, y uno para cosechar. Tiempo para nacer, y tiempo para morir—, le dijo una voz de profeta bíblico.

Ante semejante sentencia, toda súplica resultaba inútil. Pero el instinto es más fuerte, y X-Ray no podía dejar de repetir:

—Por favor, no más.

Consciente de que sus ruegos eran vanos, que no importaba cuántas veces repitiera las mismas palabras, no por eso dejaba de insistir. No le quedaba nada más.

—Por favor.

Solo, sintiéndose más abandonado que nunca, quería llorar como crío abandonado de madrugada en medio de la hierba, y sus lágrimas morían atoradas en la garganta. Era la soledad, el dolor en las manos y en el cuello, y en los tobillos. En las costillas y en las güevas, jueputa, en cada centímetro de su carne. No sabía qué le dolía más, los golpes, la asfixia, la impotencia, o la puta soledad, la soledad de toda una vida, la soledad de mil pajazos frente a una pantalla, la certeza de que Paula nunca fue un tal vez, un siquiera, que ya no podría salir de su soledad jamás. Todo por sus habilidades geniales, por salirse de los parámetros, por no querer ser parte de la maquinaria, por pensar, por el perico. “Porque nací con el BIOS mal configurado y el disco duro andando a mil, defectos de fábrica”.

—Máteme, por favor.

Con la respiración un poco pesada por el esfuerzo, por el ejercicio de una tunda sin igual, de una paliza hecha con toda la ira del cosmos reunida en un punto de gravitación infinita. Mejor dicho, con la mierda rebotada hasta el tuétano, con las ganas incontenibles de matar y comer del muerto, con una onda de calor expansiva en todo su cuerpo y una sensación como una voz gritándole que nada es suficiente, que hay que machacar a ese perro contra la pared hasta el fin de los tiempos. Con las piernas temblando de rabia y las manos sudorosas, decidió sentarse por un minuto, no había caso en perder la salud por una basura como ésa.

Ahora se concedía un momento para pensar cómo pudo haber traicionado sus principios, y cómo pudo haber caído en la bajeza del asesino común. Del vulgar que no conoce el menor rudimento de la estética. Que igual puede degollar un cordero que aplastar una mosca. Que no comprende la diferencia entre una obra de arte y una chapuza llena de ira. Eso ni en sus comienzos, cuando equivocadamente quiso darse baños de sangre en una especie de remembranza de los rituales aztecas, alocada y quizás algo burda, pero no sin elaboración.

—Por favor —, se escuchaba el rasguño de una garganta agonizante, flemática y repulsiva, una tos seca y arrastrada.

Todo ha pasado tan rápido, que sólo en este momento de extraño receso, X-Ray comienza a digerir lo que ha sufrido. Amarrado, el cuello inutilizado por una soga que, al tiempo, sujeta sus manos, encalambradas y dormidas, y además hace hormiguear sus piernas amoratando sus pies, en una posición en la que cualquier movimiento sólo le provocaría más dolor, no puede siquiera alimentar la esperanza del suicidio. Hace rato perdió la noción del tiempo, parecen mil años de suplicio, mil millones de años de dolor en soledad, una eternidad para maldecir el día en que nació. Maldecir la suerte de no poder oprimir un botón y reiniciarse, comenzar de nuevo.

La sombra borrosa de manos enormes y callosas, en cambio, en su cálculo exacto, sabe que se ha propasado, que está corriendo un riesgo innecesario. Más de dos horas degollando a un marrano, es grosero vilipendio del tiempo.

La mente de X-Ray, en acto de terrible mezquindad, le recrea las torturas recién recibidas. Arrastrado a la fuerza a un apartamento que parecía una porqueriza, golpeado y esposado, sin atinar a razonar lo que ocurría, fue llevado de los pies hasta un baño más asqueroso que la peor letrina de las prisiones turcas. Arrojado en el suelo frío y percudido de mancha sobre mancha, tembloroso e inocente de la suerte que le esperaba, sometido a una lluvia de patadas en el pecho, el abdomen y la cabeza, tuvo un descanso mientras se le preparaba su siguiente tratamiento. Con un zumbido continuo en los oídos, apenas sintió que su verdugo hacía varios viajes transportando algo con lo que iba llenando la bañera. De repente, muerto de susto, fue levantado de la camiseta y la pantaloneta, y lo siguiente fue la pérdida de aire, merced a varios puños en el pecho y el estómago, antes de que una mano como de hierro le hundiera la cabeza entre la arena, enterrándosela mientras una corriente de fuego le entraba por la nariz y la garganta, destrozándole las mucosas y devolviéndole espesos coágulos de sangre, al tiempo que sus costillas sufrían el castigo de puños brutales, incesantes.

—¿Quién más está con usted, pedazo de hijueputa? Hable, no se haga dañar más. Diga a quién le contó, diga...

Por poco y le arranca los cabellos al sacarle la cabeza de entre la arena. “Deme un nombre y le doy el descanso. Un puto nombre”. Nombre de quién, de qué, qué putas le estaba preguntando. Y otra vez la cabeza a la arena, con una furia de hipopótamo defendiendo a su cría. Y su cabello, otra vez, desprendiéndose de su cabeza. “Déme un nombre, carajo, no sea pendejo”. Lo sentó en el suelo, frente al bidet, y lo dejó allí, como dándole tiempo para pensar. Se aseguró de que el bidet funcionara correctamente, y de que hubiera agua caliente. “¿No quiere colaborar?” X-Ray, todo sudor, sangre, lágrimas y dolor, respiraba por la boca con dificultad, respiraba y escupía un lodazal de arena, babas y sangre, no más, no más, y cada inhalación le provocaba una punzada salvaje en el pecho. Le bajó la pantaloneta y los pantaloncillos, hediondos a orina, y X-Ray mierda, este hijueputa me lo va a meter por el culo, no, no, por favor, maldita sea, por qué a mi, no más, por qué a mi, y en cuatro contra la cerámica del piso, no, no, qué putas hice para merecer esto. “¿Nada que habla? ¿Se las da de muy varón? No se preocupe, que esto se compone.” Le quitó las esposas y con una soga lo amarró de forma que quedó en posición fetal, y ay, qué es esto, la manguera del bidet atravesando el ano a fondo, con agua caliente a presión, dolor, dolor y más dolor ¿por qué a mi? “Le repito, ¿quién lo mandó?” Le continuó preguntando, al mismo tiempo que le hundió con profunda rabia una patada en la base del tabique nasal, produciéndole una copiosa emanación de sangre. De nuevo escuchó la voz, esta vez como un cuchicheo, “¿qué hacemos con usted, ah?” Y otro golpe, esta vez un veloz rodillazo, que le deshizo las encías y le expulsó los dientes en forma violenta.

Todo esto y algo más alcanzó a revivir X-Ray, antes que acabara el receso. Con los ojos enlagunados, entre la arena de las pestañas, logra ver que el tipo se voltea nuevamente hacia él. Los nubarrones de sus ojos le confunden los recuerdos con las imágenes, y ve a su verdugo quitándose el saco y la cartuchera donde guarda un pistolón Browning 45, doblándose luego las mangas de la camisa para comenzar a aplicarle su tratamiento. “Saque el fierro y métame un tiro”, un ruego desesperado, el tiro de gracia. ¡Qué va!, parece que al tipo se le olvidó el arma, lo voltea bocabajo y le pone la bota contra la nuca, y X-Ray se ahoga de nuevo, su cuerpo se sacude en una tos que duele por todas partes, más arena en lodazal, no más, no más. “Por última vez…”

Ya no escucha lo que le dice.

La presión de la bota sobre las cervicales, y el consecuente ahogo por el aplastamiento de la manzana de Adán.

Unas manotas agarrándolo del pelo.

Tirón seco hacia atrás.

Crac.

Separación del cerebelo y el tronco cerebral.

Error de CRC.

Paula.

Divisamos, entonces, desde nuestra altura de rascacielos (entiéndase el rascacielos como puro deseo, lo que pudo ser y por la redomada dureza de las circunstancias no llegó a ser), a Paula y X-Ray Asylum, caminando por una callejuela de Beijing una tarde de otoño, luego de meses de clandestinidad y sótanos oscuros. Hoy por fin volvían a salir a la luz del día. No van tomados de las manos, pero hasta aquí nos llega un viento premonitorio, el presentimiento de que muy pronto se abandonarán a la fantasía de confiar una mano en otra. La callejuela ha sido bañada en llovizna menuda, y está tapizada de flores de ciruelo y hojas rojas, hojas secas. Un parsimonioso anciano de sombrero y barba blanca empuja su carrito con huesos de melocotón; vocea su mercancía entre marejadas de ciclistas, mientras deja que sus pensamientos se extravíen en sedas y dinastías ancestrales, cuando los emperadores Wu-ti y Shih-Huang.

En este momento, vemos que Paula se detiene y gira su cabeza siguiendo la trayectoria de una mariposa. X-Ray Asylum, por su parte, se mira los dedos de sus manos, las uñas, cortas, mascadas, y piensa que nunca en su vida ha estado más lejos de casa. Al doblar la esquina hacen una nueva parada para leer un cartel que se halla pegado en un muro. Se trata del anuncio de la llegada a la ciudad de un gran mago clásico, de aquellos que crecieron en el bosque de bambú y tuvieron como único guía y único alimento el Libro de los Cambios.

No sabemos si decidan asistir a la función del mago esta noche o mañana o el sábado. No sabemos si algún día no muy lejano emprendan por fin una vigorosa travesía a las nieves del Norte, o cumplan el sueño de mojar sus pies en las aguas del río Amarillo y besarse bajo la sombra de un almendro. Por lo pronto, los vemos alejarse en el alboroto de la callejuela, rumor de patos salvajes, difuminarse entre el gentío, reducirse a puntos minúsculos, granos de arena sobre un loto venenoso que solemos llamar rutina.

Suena entonces el coro del famoso “China” de Tori Amos, y quemando varas de incienso, nos ocultamos otra vez tras el cortinaje de donde nunca debimos salir:

I can feel the distance getting close
you're right next to me, but I need an airplane
I can feel the distance as you breathe
...the great WALL around you...

mayo 14, 2007

Protocolo de tus besos - Colaboración desde Austria


PROTOCOLO DE TUS BESOS
Monik Matchornicova

Has de saber, que soy la noche
envuelta entre tus sábanas
dibujando sueños olvidados,

he vuelto de pasada por tu tierra,
las sombras cantan tu silueta
cuando intentas amarme en el silencio,

preguntas y respuestas,
reflejos de caricias,
en la luna risueña
donde soy tu reina
y tu el verso el misterio
del amor. Ah!, el tiempo

aplaude mi olvido, tu voz
y el canto resurge

en pasajes de pentagramas
entre noche y día
sabiéndonos
mas cerca de la muerte,

desde la última nieve
invitando a la tibieza
de tus sueños, tus brazos

atardeciendo al cansancio,
vertiendo sorbos
de tu vino,
en el paladar de mi piel.

Media Reflexión - Poesía de uno de nuestros fundadores


MEDIA REFLEXIÓN
Carlos Ayala

Podrían habitar en mi todos los fracasos
tan solo en mi.

Verlos crecer sin ayuda,
sonrojados en estaciones solitarias,
mientras cuelgan hilillos hartos de hiel.

Es mi lastima la más querida

Ser la idea torpe de lujurias babilónicas,
no niego mi causa vagabunda y mis retiros desaforados,
busco hacerme fluido inyectado en presión cáustica sobre
pieles cobrizas y desconocidas.

Acepto realidades como la insinuación mas tenue de mi cobarde violencia.

Doblego el deseo,
me hago vista ajena
ojos sobre palabras robadas, recurrencias repetidas
borradores inconclusos de mí (de todo ese caudal muerto de quietud preeminente)
buscando hacer construcción.

Vuelvo a la construcción y vienen los dulces desafueros, la rabia, tu fluido vacuo donde resuelvo un ritmo lejano, ausente.

El Exorcismo del Agnóstico - Colaboración desde Argentina


EL EXORCISMO DEL AGNÓSTICO
D. R. Mourelle

Aquella noche
cuando tu saco rojo
me rompí de vos

y sin que importen
el temblor en la mano
ni la piedra en el pecho
ni el ruido en las rodillas
volvería al pie de aquella escalera
a ver cómo se las arregla el tiempo
para matarme de nuevo.

Caribús - Colaboración desde México


CARIBÚS
Eduardo Lucio Molina y Vedia

Tiempo tuvieron
de rumiar su odio,
asidos, frente a frente,
al ramaje trabado
de las cornamentas.

Adrenalina convertida en hiel
corpulencia desecada en costillares
de sangre y sed
bajo último sol.

Apaga el forcejeo estéril
un ensamble de muerte.

Jadeo de la brama,
el apareamiento colectivo
ignora el ritual
de los machos en celo.

Une dos terrores
la parálisis,
bestia de ojos enfrentados.

Arroyos y pastizales
del trópico africano
ven músculos y vísceras
reducirse a osamenta.

La manada se va.

Quedan dos obstinaciones,
dos tristezas animales.

Un par de esqueletos
que el viento cruza
en la desierta llanura.

Aleatorio, Epidérmico - Colaboración desde Argentina


ALEATORIO, EPIDÉRMICO
Julieta Santos

Me quedó el tabaco pegado en las retinas,
y el humo incandescente
brilló para iluminar pupilas
desiertas y enormes...

Una imagen:
dilatada alucinación de tiempos (mal) pasados,
de horas no corridas,
de improntas calcinantes en tu arritmia...
y en mi ocaso.

Un ombligo ajeno,
un semblante extraño,
mi risa atorada en la garganta,
sombras de pájaros que no vuelan,
dedos de mentira en cuentos de verdad.

Ahora sí no hay ritmo,
sólo queda el relato.

Todos los residuos
y el nudo más agudo en las entrañas
vendrán después...
siempre después.

Con piezas gastadas
de juegos graciosos,
mullidas ideas,
icónicos versos.

Tremendo, doliente:
aleatorio enjambre de dudas,
epidérmico mar de certezas.

Esencia de la Inspiración - Colaboración desde Brasil


ESENCIA DE LA INSPIRACIÓN
Luis Carlos Mordegane

En el infinito tejo el destino...
Con las estrellas, diseño
con delicadeza tu perfil.
Trazo, indeleble, la sinuosidad
en relevo de tus curvas...
perfectas, tal cual escultura,
cinceladas, por el mas hábil
de todos los artesanos,

El escultor del tiempo...
En la tela, el risco de tus labios
delineados, cuidadosamente,
para no perderse la sensualidad
que con magistral belleza
trasciende, al abrirse
en la más linda sonrisa...
con las manos firmes
va el artista de los pinceles.

Al mixturar colores de lúbrico tenor...
Y en el fértil campo de la imaginación,
buscando inspiración en los sueños,
expresando sublime emoción
delira el poeta, delineando versos.
Y como esteticista de la palabra,
trayendo lo bello en la esencia de la inspiración,
transforma palabras sueltas en poesía y canción.

Callando...

Final sin Alegría - Poesía de uno de nuestros fundadores


FINAL SIN ALEGRÍA
Carlos Ayala

No hay recuerdos más allá de las palabras
menos hay insectos con ritmo y sapiencia en los bolsillos de mi maleta
y estás repetida entre la repetida línea de posibles cadenas,
de todas las recurrencias cómodas.

Entonces vuelvo a la línea en la que describo todos mis dolores,
que han sido también nuestros,
en compañía y tampoco tuyos
en soledades abandonada.

Viene la inconfundible risa del silencio.

Vitral - Colaboración desde México


VITRAL
Eduardo Lucio Molina y Vedia

Primero fue tal vez
un ciego pulso mineral
de contraria simetría,
el reto de un desdoblamiento
bajo oceánicas tinieblas,
la minúscula alquimia del azar
duplicando pequeños universos.

Después quizá un desglose
en secreto fulgor de nervaduras,
el remedo vicario de la fuente,
la fantasmal repetición
que el eco prolonga
(fugaz sucedáneo de lo otro),
la trémula superficie descifrada
desde el lejano incendio
en el inicial asombro
de la bestia junto al lago.

Más tarde acaso un día
dos miradas,
el brillo de unos ojos,
íntima colisión de lo diverso,
mágica travesía de amor y odio
en gravidez de luz.

Entonces,
reflejo de abismos invertidos,
apenas deletreado el lenguaje de las cosas,
llegaron infalibles
diálogos sobre diálogos,
la ficción de lo múltiple,
el fracaso de suscitar la imagen ida
en concepto y carnadura,
la remota discordia de lo semejante.

Como símbolo de algo que ignoramos,
tras el tiempo circular de los relojes
se fueron las estrellas del sur,
el río mar adentro
con sus aguas color de león,
la rosa sangrienta del ocaso,
la pampa desmedida.

Ahora soy sólo yo,
frente al espejo,
preguntándome por qué.

Hamlet se retira - Colaboración desde Argentina


HAMLET SE RETIRA
D. R. Mourelle

Pedir — lo que se da a cambio
o
tal vez
lo que no
la mayor de las veces
y creer que sí
no saber
justo donde — el sufrimiento
pide más tiempo
y el tiempo
menos luz.

mayo 13, 2007

Laborterapia da Semsibilidade - Colaboración de Creación Colectiva desde Brasil


LABORTERAPIA DA SEMSIBILIDADE
Bruno Candéas y Jomard Muniz de Britto

Entre o fumo e a fama
onde o tráfico mama?
Entre a vaga e o provão
qual a cota d negociação?

Entre a fome e o verso
qual o Dailor do poema-processo?

Mais vale um troca-troca diamantes
q todos os livros nas estantes.

Menos vale um sonho por vir
q todas as bulas (lulas?) admitir.

Mais vale um poeta bastardo
q um plano-saúde privado.

A María - Colaboración desde Bogotá


A MARIA
Yamil Antonio Bustos

No escribe mi alma razones simples o caprichos, sólo escribe mis sentires limpios, dispersos, que me llegan de incógnito del fondo, son cosas simples que se someten al juicio del más vulgar de los autores, ideas con sentido o sin tenerlo, fluyen, emanan de la fuente, turbia a veces y serena otras, latentes en mi pecho, feroces fieras que me acechan, me canso de pensarlo, no hago esfuerzo, no tolero la presión en la escritura, sólo escribo lo que mi corazón me dice, hazlo ahora o cállalo egoísta, lo hago para mí, para mi gusto, lo hago para ti, dulce y sincera, amiga poeta y bailadora, lo hago para todo el que quiera conocerlo, no importa que no toque la fibra de quien lee mi pobre obra sencilla y luchadora, porque sólo hay placer cuando se hace lo que el alma cree que mereces, y lo haces consciente, sin temor de sentirte frustrado por tu intento, intento de ser si tu lo quieres, un amigo, escritor de cuentos y novelas, distante de ser maestro de las letras, pero sí seguro del deseo infinito de narrar cosas sencillas.

Tu Cuerpo - Colaboración desde Long Island


TU CUERPO
Nubia Krug

Tu cuerpo, mi mapa,
mi frontera, mi sinfín,
mi mar, mi continente,
mi puerto, mi confín.

Tu cuerpo, mi valle,
mi selva, mi llanura,
mi rocío, mi arroyuelo,
mi trinchera, mi esperanza.

Tu cuerpo junto a mí.
El dueño de mis deseos,
de mi sino, mi devenir,
efluvio de mis fuentes, mi sentir.

Las Filigranas de Perder reestrena Blog


Hacemos oficial el lanzamiento del nuevo diseño de nuestro blog. Durante el último mes, no sólo hemos cambiado por completo la apariencia del blog. Además, hemos revisado todo su contenido, corrigiendo errores de transcripción y catalogando todos los textos.

También hemos mejorado el índice del blog y el uso de etiquetas, para facilitar la lectura de todos los textos, actividades y noticias que están publicados aquí.

Igualmente, hemos instalado un contador para tener una cierta idea de qué tanto somos visitados.

Esperamos que estos cambios les agraden y les resulten útiles.

Entrevista con las Filigranas de Perder en Directo Bogotá




La revista de la Facultad de Comunicación y Lenguaje de la Pontificia Universidad Javeriana, "Directo Bogotá", publica en su número 16 una entrevista con los miembros fundadores de Las Filigranas de Perder, realizada por la estudiante de comunicación Lina Medina.

La revista es de libre distribución y desde marzo se consigue en papel.

Para quienes no tengan acceso a ella, pueden leerla en formato PDF en la sección Archivo de la página http://www.javeriana.edu.co/directo_bogota/

Agradecemos a la Javeriana y a Lina por colaborar de esta manera con la difusión de nuestro Movimiento.

mayo 01, 2007

Doble Aniversario en Las Filigranas de Perder


¡Estamos de Fiesta! Este mes de mayo, el Movimiento Literario Independiente "Las Filigranas de Perder" cumple un año de existencia. Y para iniciar la celebración, hacemos dos anuncios importantes:

  1. Hemos publicado un breve pero maravilloso poema del gran poeta y dramaturgo colombiano Enrique Buenaventura (1925-2003), titulado Declaración. El maestro Buenaventura, fundador del Teatro Experimental de Cali (TEC), fue pionero de la creación colectiva en teatro. Su imagen y obra son inspiración para nosotros, y este poema que publicamos, se integra en el fundamento ideológico de nuestro Movimiento. Pueden buscar el poema en nuestro índice, a la derecha de esta página, en la sección de Etiquetas por Lecturas o por Enrique Buenaventura, o en la sección de Textos de Autores Conocidos.

  2. El próximo 15 de mayo de 2007, iniciaremos la publicación, en entregas quincenales, y en primicia en la red mundial, del texto definitivo de la primera novela de creación colectiva de los fundadores de Las Filigranas de Perder: "El Instalador". Celebramos así, el primer lustro de su creación.

El texto original de "El Instalador" fue escrito a seis manos en sólo ocho días, y recibió Mención de Honor en el Premio Nacional de Novela "Ciudad de Bogotá", del Instituto Distrital de Cultura y Turismo (IDCT), en 2002. Las anécdotas y los detalles de la escritura de esta novela, los revelamos en la ponencia "La Creación Colectiva en el Género Negro", que presentamos en el Segundo Simposio Internacional de Literatura de la Universidad Central, en 2006. El texto completo de dicha ponencia puede leerse en este mismo blog (aparece en el índice por las etiquetas Creación Colectiva y Triada Luminaria, y en la sección de Creaciones Colectivas de La Triada).

Entre 2002 y 2003, dedicamos un par de meses a revisar la novela, ampliándola con nuevos capítulos, y corrigiendo el texto. Allí nació el texto “Siete Hierbas y un Gatito”, que se convirtió en el segundo capítulo de la novela, y que fue escogido por Arango Editores en 2006 para formar parte de su antología de nuevos escritores colombianos (más información al respecto, se encuentra en este blog, en la sección de Noticias del índice).

Con los años, El Instalador sufrió varias revisiones, cambios de forma y correcciones. Y ahora, para celebrar los cinco años de su creación, publicaremos por primera vez en la red mundial, el texto definitivo de esta novela bogotana, en la que se entrecruzan las vidas de un hacker informático, un periodista amarillista, y un artista de la muerte.

Adicionalmente, estamos preparando algunas sorpresas para nuestros miembros y seguidores como parte de esta doble celebración. Estén pendientes.

Opium - Poesía de uno de nuestros fundadores


OPIUM
Carlos Ayala

Poseer la quietud
suficiente y perturbar
los vicios de mi vientre

Ser la misma quietud
flamante degustando
la paciencia inmóvil
en tus inconscientes retiros.

Dar un salto infame
haciéndose máscara
del requiebro de mi mano.

Toma tu tiempo
igual no es nuestro
es una ilusión inquieta de la paciencia.

Atado - Poesía de uno de nuestros fundadores


ATADO
Néstor Pedraza

Las pérdidas son los radiogramas de mi tórax.
A mi puerta llama a diario la miseria,
pregunta si puede llevarse los escombros.
El sonido del timbre me perturba,
contesto con un suspiro lanzado a la pared
desde una determinación tenaz:
la de mis sábanas por retenerme.

Mis radiografías torácicas me persiguen,
yo calculo a ojo cerrado la distancia del próximo timbrazo,
suspiro,
sábanas en incendio,
y una bolsa de pan como única tentación.

(Traducción al portugués por Maria Elena Sancho)

As perdas são os radiograms de meu thorax.
A minha porta chama ao jornal a miséria,
pergunta se puder fazer exame do rubbish.
O som do timbre perturba-me,
eu respondo com um sigh emitido a parede
de uma determinação tenacious:
essa de minhas folhas a reter-me.

Meus raios X dos torácicas persecute-me,
eu calculo pela estimativa áspera fechei a distância do timbrazo seguinte,
ao sigh,
às folhas no fogo,
e um mercado conservado em estoque do pão como somente o temptation.

Objetos Perdidos - Colaboración desde Chile


OBJETOS PERDIDOS
Eduardo Barahona

los poetas
juegan con un par de piedras
que rebotan por la calle
tratan de encontrar una bala esquiva que los mate
y los mande a un cajón lleno de objetos perdidos

con pelos enredados
membranas disueltas

trizan la avenida
y ellos no pueden encontrar mas que el simple goce
de estar totalmente aburridos
no pueden tocarse a la vuelta de la esquina
sin extrañar lo que desean
aparecen cercenados
con cortes y fracturas
mientras dibujan en el aire
algo para escribir

quieren que alguien los oscurezca
les reduzca las piernas a su tamaño original, mínimo
quieren calor de otras partes
de manos
de cualquier dialogo escapado de rendijas

mientras la bala viene de vuelta.

Séparation - Colaboración desde Argentina


SÉPARATION
Victoria Asís


Entonces no sabía tu nombre.
Mas yo lo reinventaba.
En el silencio macizo
de mis noches,
urdía un altar.
Sacerdotisa infiel
en ritos paganos,
con incienso y miel
te bautizaba.

(Niño otra vez, recobrado
sólo para mí).
Me perdía en la riada azul
de tu mirada.
Entonces no sabía que te amaba,
que sigo amarrada
a ese niño que te habita.

Una racha de otoño
nos aleja . . .
En el adiós mis manos
no te tocan;
mi boca se amarga sin tu boca
y esta gris melancolía
que resbala en mi piel,

agua salada, desamparo,
que se torna espinada caricia.

¡Y en los labios, la sed toda . . . !

Cuentos para ser Contados - Poesía de uno de nuestros fundadores


CUENTOS PARA SER CONTADOS
Carlos Ayala

Dónde están sus lágrimas, sus ácidos momentos
Dónde está la pregunta acertada, la que anula tanto interrogante insulso, la sinrazón de las respuestas justificadas
tan comunes e indecentes
como el siempre viajero de sus muertes.

Busco acaso esa frase que no es apropiada
dejo de ser alimento y mi rostro no se hace palabrero.

Y...la complejidad, dónde queda
se puede hacer palabra sin el disgusto del pasajero
puedo acabar esta frase
puedo irme del papel
que en estos mismos días aborrezco y temo.

La pregunta es recuerdo de alcalinos recuerdos
Todo es recuerdo sin edad en el cuerpo

Es en la expresión común donde ya no es lícito
escribir tanto llanto.

Y... la metáfora que busco se deshace en todas las inconstancias del mismo día

¿Verdaderamente poseo el antiguo espíritu de los versos?

¿Todo tiene que ser contado?

¿Que debe ser contado?

Paseamos incautos bajo la sombra del recuerdo que obligamos a ser palabra y tiempo
no poseemos la cara amable del abandono
mientras la miseria.... la miseria se hace sonrisa

De nuevo vuelvo el rostro en busca de un verbo apropiado
resisto bien la levedad
abandonar esta frase es una exigencia

La propiedad no responde y posa con atentado de ser paisaje

Entonces divago tanto como anhelo.

Una mirada - Colaboración desde Argentina


UNA MIRADA
Julieta Santos

Podría tratarse de habilitar una conversación,
pero más bien se refiere a un reencuentro:
implícitamente evitado por algún motivo
(no accesible),
la figura toma cuerpo y voz,
acorta la distancia y se hace carne…
hoy.

Una mirada vasca poblada de cabellos canos
jamás tan extensos ni tan abundantes,
que trajeron consigo una regla postergada,
única por su tragedia entrañable.

Siempre matemáticamente filosófico,
me extraña y divierte en su esférico devenir.



Podría tratarse de sostener un continuum,
pero más bien consiste en una escena:
humanamente hurtada de algún rincón
(no visible),
una palabra terca y ambulante
resiste en el tiempo para acontecer…
ayer.

Un pensamiento llano atravesado por horas
nunca transcurridas hasta entonces,
que dejaron en vilo residuales ideas,
sólidas por su corpórea densidad.

Siempre estructuralmente complejo,
me fastidia y desconsuela en su estricta magnitud.



Podría consistir en develar lo incognoscible,
pero más bien se trata de la intriga:
estúpidamente mágica y soberbia
(por inasible),
un relato decadente y sordo
transita la lengua para decirse…
jamás.

Un recuerdo tibio compartido a destiempo,
quizás corrompido en este espacio,
que se expande en proporciones ridículas
por una superficie inconsistente.

Siempre perpendicularmente estable,
me calcino y desintegro en su maravillosa realidad.

Bocaditos de merluza con cebollas - Colaboración desde Argentina


BOCADITOS DE MERLUZA CON CEBOLLAS
Aldo Novelli

(Las señoras hacendosas y las futuras cocineras de la sala, saquen papel y lápiz y tomen nota).

Tiempo: 40 minutos, o más o menos, depende del horno, de la potencia del fuego y de lo que haga usted, mientras cocina bocaditos de merluza con cebollas.

Dificultad: fácil, a veces se complica, a veces todo se complica.

Valor calórico: no tengo la menor idea, pero mi calefactor es de 600 calorías y hay cierta gente fría, demasiado fría en este mundo.

Ingredientes:

600 gr. de merluza limpia y cortada en dados pequeños.

Sé poco de merluzas, sé de algunos hombres, que se internan en la mar, pasan días y noches, tormentas y mareas titánicas, dicen que van a pescar, pero en realidad buscan al gran pez, al único pez que los convoca, como Alfonsina, Pavese o Novelli.
De dados se algo más, pero el que arroja los dados es otro, nosotros sólo apostamos a vida o muerte en cada amanecer.
De la condición de limpio, es un imposible, el mundo está sucio y ensucia todo lo que toca. Todo menos a ella.

150 gr. de cebollas rojas.

Cebollas que sangran, cuando ven a los niños con el estómago hinchado, muertos de inanición a un costado del camino. Ya no quedan.

150 gr. de cebollas blancas.

Más individualistas. Están de moda.

150 gr. de cebollas de verdeo.

Cebollas que intentan salvarnos, pero yo no les creo.

50 gr. de echalotes.

No los he probado y debo hacerlo. Debemos probar el mundo y sus manifestaciones, antes que desaparezca, con sus esperanzas truncas, sus pérdidas, sus ausencias y sus códices ocultos.

20 gr. de manteca.

Lo que puedo decir, es bastante resbaladizo y mejor no decirlo.

Harina.

Nunca supe diferenciarla del talco.
Nunca logré el sabor de las milanesas de mi vieja.

Un ramito de tomillo fresco, caldo, aceite, sal y pimienta.

Son, sin duda, buenas vituallas, para llevar en el morral que cargamos, por los laberintos del camino.

Preparación:

Es un atributo propio de cada comensal, cada uno deberá prepararse para enfrentar la muerte como mejor le parezca, y no quejarse, cuando aparezca, inesperadamente, en el espejo del baño.

 
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