LAS FILIGRANAS DE PERDER
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julio 13, 2008

El pequeño Tommy - Colaboración desde Corrientes, Argentina


EL PEQUEÑO TOMMY
Oscar Portela

Tu ingle es un recodo donde se escuchan trinos de jilgueros y alondras,
esquiva curva que conduce al goce y el deleite Tommy y tus muslos son arcos
de Corintios acodos hasta los pies que vuelan.

Llano es el tórax que portentoso luces
y poderosos brazos, ah tú el privilegiado,
de Olimpia el reservado que supera en belleza
a todos los titanes que parodian la danza
del mundo que nos hiere.

Para ti Tommy, los mirtos y los encantos de sirena.
Para ti Olimpia y los laúdes y los besos. Por ti liban
abejas del estío. Para ti pequeño astro todo el amor del sol
mediterráneo y la “paloma y el leopardo” y el blanco lino y las
puestas de sol donde tu rostro bello se vuelve pensativo.
¿Tu miras hacia dentro y qué ves?
¿Qué remotas imágenes acuden a tu cuerpo cuando la crispación
se va y vuela el tenso músculo del alma?
¿Vez acaso las lámparas votivas y los Dioses
volados acudir a tu boca de niño y de poeta?
Contigo se despiertan Españas
donde se oculta Grecia en Cataluña. Niño hecho de miel y almíbar.

Niño donde el poeta depone el arpa y la osadía
y osa dormir el sueño de los justos
pues tu belleza inmaculada insiste y en blanco y azur cobra sus formas.

Ah, si las manos del mortal redimirse pudieran en instantes
en el cuerpo del elegido de los Dioses.
Ríos que van al mar son las tus venas y tus ojos
reflejan los hechizos de los lejanos astros
y el pliegue donde consuma el arte
un plan divino donde tu das el polen de lo eterno.
Dulce niño en cuya ingle cantan los jilgueros.

Tus finas manos de alabastro. Tu tersa piel quemada por los soles
son la esencia del canto del rapsoda y en la música de tu cintura gira
el mundo todo y beben de tu abdomen los licores que retornan el fauno
y el sileno y se abre el poema en tus misterios, pequeño.

Es tu poeta soporte de memorias y el olvido que guarda y que revela.

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septiembre 21, 2007

Vinicius Postigline y Teseo - Colaboración desde Argentina


VINICIUS POSTIGLINE Y TESEO
Oscar Portela

Vinicius. Tú sobrepasas infinitamente
las medidas. ¡Lúcido en sueños.
Soñando en las vigilias!

¿Donde está lo real sino en la carne
que un tiempo ignaro mancillará algún día?

Pero los Dioses como tú que
osan darnos refugio no perecen.

Y metamorfoseados vuelven
para ser la morada del deseo.

Así Vinicius Postiglione
como un nuevo Teseo nos salvas
de toda oscuridad y de lo informe.

Amo tu cuerpo todo,
tus exactas medidas,
pues eres templo y Dios,
y entre los dedos
de esos tus pies perfectos,
buscan mis labios ávidos,
el verbo que declina en Occidente,

Y en tu sexo de buitre y de paloma,
escancio los espacios y las horas
desta vida terrena.

Así busco esa perdida luna entre las
nacaradas uñas de tus dedos,
y me extravío en tu desnudo torso
donde navegan todas mis Trirremes.

¡Ah, sin un día descansar pudiera
sobre tus muslos dorados y perfectos!.

Y tus manos de Dios en mi cabeza,
permitieran libar en la osadía
de la dulce ambrosia que solo tú posees
y que sello de eternidad lleva consigo
entre tus torneadas piernas.

¡Oh Dios tan joven y perfecto,
que sin mácula convives con las horas
de la tierra renovada en tu ojos donde
esplenden los soles de otras vidas
más altas y potentes!

Vinicius Postiglione en el Olimpo
coronado de mirtos nos contempla.

Otro Olimpo dorado entre sus manos
como estrella de Oriente nos florece.

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septiembre 04, 2007

Canto A Mí Mismo - Colaboración desde Argentina


CANTO A MÍ MISMO
Oscar Portela

A María Del Carmen Suárez
la hermana que Dionisos
me dio y fue promesa suya.

Me celebro y me canto a mí mismo cuando
la muerte me busca ya desde el pasado
para esparcir mis huesos hacia los broncos
vientos del futuro y entregado a mi Dios, oh Dionisos,
me celebre y le cante a los huesos y las cenizas que llevarán
las lluvias del estío hacia el dios Paraná que es nuestro río.

Nada rescataría el acto de haber nacido demasiado tarde para
los dioses y temprano para el “ser” que yo estoy siendo
esto que estoy soñando:

Estoy desnudo ahora. Desnudo soy sólo carne y cuerpo.
Finitud y hambre de eternidad y celo eterno.

No otra cosa soy y no me moriré en París con aguacero
pues ya nada recuerdo y en esta ”nada” un sol se abre para
mí como amapola del cuerpo tuyo aquel al que yo
consagré la eternidad de todo devenir y todo tiempo
que es sólo fábula para que con mis carnes aún en primavera
coronadas y olvidadas del canto que a mis húmeros
dispersos en el viento por los grises caminos
que la vida lanzó como aurea estela te saciarás el hambre
de dios y amante —que los rayos de luna— nunca jamás
tejidos por la araña de la repetición eterna hacia aquel renacer
del áureo beso que hacen uno del otro al mismo tiempo.

Todo permite entonces que a mí mismo me cante
y celebre al espectro que soy y al fuego que aún arde
en mis tobillos, al pabilo que alumbra tus bellos genitales
oh dios que todo lo procreas, aún la nada, esta que ahora soy
y aunque me cante y me solace en esta soledad
—la séptima del día— dejarás en mi vientre
tu semilla de luz y la simiente del verbo donde engendré
la nada de este amor tan estéril como la vida misma
con que ahora corono mi camino, este canto a mí mismo,
este poema, mientras grises cenizas y húmeros macizos
se dispersan en el finito cetro de tu reino.

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septiembre 03, 2007

Narcissus - Colaboración desde Argentina


NARCISSUS
Oscar Portela

A Rafael Lazzini

Ya se nublan mis ojos donde antaño
florecían los dátiles silvestres y se abrían
las bayas o la entera floresta era la voz
secreta y silenciada de zafiros que brillan en el cielo.

Todo ha pasado ya. Ya todo está enterrado conmigo.
Soy sombra de mi sombra. Un caminante extraño
y un mendigo. Más todo reunido en la memoria
"habla en voz baja y en secreto". Hay un zureo en
mi —digo presagios—, hago caer las lluvias,
y en esta noche clara donde mi ojos claman
por la luz arde el deseo.

¿Adónde el diamantino espejo, adónde?

Así hablaba callando cuando me vi en tus ojos
raudamente y en tu sonrisa sentí virar mi alma
como torna hacia aquellos espacios siempre abiertos.

Era yo el que miraba y a mí mismo veía en los tus ojos
calmos lagos y en tu sonrisa me vi otra vez, adolecido
de amor, desfalleciendo quedamente. ¿Cómo perderme ya
si de tus ojos mana mi imagen claramente?. Eso es todo Rafael.

Jamás nadie en mundo, atónito volvió a su patria
cuando se vio en tus ojos nuevamente y tú me sonreías.

¿Era el Dios prometido? ¿O es Perseo que vuelve a mí
marcándome los rumbos que yo creí perdidos para siempre?.

Y Pegazo en tu rostro descubría sus alas de cometa.
No era el sueño que un sueño a mí traía. Eras tú Rafael, que de las
aguas de América emergías, todo magia y belleza,
todo poder y fuerza de elementos. Rodocrozita para ti Lazzini.

Bello Dios de una Arcadia que no ha muerto.

Y sólo en ti me veo ya. Y todo es eso. Como el loto se abre
solitario así en tu boca me abro hacia el afuera.
Y estoy aquí otra vez. Es un destino cierto. Ya no esperaba.

Pero un relámpago alumbró tu imagen de Dios y de Hombre

Y a mí mismo me vi otra vez, ya sumergido para siempre
y en mi propio elemento convertido.

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agosto 16, 2007

Bergman el mago de Faró nos dijo sólo adiós - Colaboración desde Argentina


BERGMAN EL MAGO DE FARÓ NOS DIJO SÓLO ADIÓS
Oscar Portela

..."existen fuerzas espantosas que cercan al hombre"...

"El silencio"- Pág. 43: "El retorno de lo trágico: Jean Marie Doménech.
ED Península.

El era el único trágico del cine al que cita en su magna obra "El retorno de la trágedia" el sucesor de Emmanuel Mounier, Jean Marie- Doménech. En realidad, si los cuadros y la teología negativa de Dreyer o el hermetismo de Tarkosvski no alcanzan a desentrañar los límites de la condición humana, a través de más de cuatro décadas Ingmar Bergman se impuso como tarea ahondar en los hondones del alma humana como nadie lo hizo hasta el momento. Cabría hablar acaso de un “anti-humanismo de Bergman” frente al neo-humanismo de
Kurosawa.

De este modo no cabrían dudas de que es él el más importante trágico de la historia del cine: un dramaturgo del linaje de Strinberg que sólo admite comparación con Samuel Becketh por su inmersión en la finitud y la capacidad del hombre a través del lenguaje (que es acto del habla), de transformar el mundo y sobre todo, de alcanzar la trascendencia desde lo transmundano, además de la ínter-subjetividad en el silencio de un mundo que se ha convertido en un museo de fantasmas.

Ingmar Bergman supo sacar partido de la gran tradición de Stiller y Bjostrom: no le fue extraña tampoco la ácida comedia burguesa, pero como anota Julián Marías en sus dos tomos de "Visto y Oído" es "Cuando huye el día" (o Fresas Salvajes) su obra más lírica, un bellísimo y cruel “adaggietto”, en el que su antiguo maestro Sjostrom realiza a pesar suyo su última y más luminosa aparición en la pantalla, el film más adorable de su “opús”: el fracaso, la envidia, el egoísmo, la ruindad, se rinden cuentas a sí mismas en un viaje donde el costado del sueño le sirve a Bergman para recrear las imágenes más hermosas del cine con un llamamiento a la luz y la salvación final.

Ahí los cuadros de Frontisekc Vlacil sobre el medioevo no lo emularan. Sería sin dudas "El séptimo sello" la más perfecta de las ilustraciones del trágico ajedrez que juegan la eternidad y el tiempo, la vida y la muerte, el destino y la libertad, ilustrándonos como Durero el cruel viaje de la vida. "Detrás de un vidrio Oscuro" con reminiscencias de Bresson y el más cruel requisitorio acerca del creador y la fe estériles en este mundo para mostrar una salida del túnel de la soledad y el fracaso, su más negra descripción del suplicio de la condena que conlleva la culpa.

"El mago" — juego irónico acerca de la identidad, la fantasía y la realidad" — nos conduce a "El silencio" — cumbre del solipsismo y el escepticismo bergmaniano —. Al silencio de Dios le corresponden los desiertos en los que habitan los” hombres de paja” (Elliot) para los cuales la plegaria a muerto y las preguntas también aunque la alegoría se abra sobre una enorme e inquietante pregunta "pregunta": ¿para qué?

"La hora del lobo" es también una desesperada búsqueda de la identidad en un mundo de máscaras muertas. De esta inmensa filmografía que inicia otro período de la creación cinematográfica y de otra pátina, quizá sea "Gritos y susurros" — la más perfecta de sus obras: un Rembrantdt mezclado con Artaud sin que "Sonata de otoño" — bellísima patética o "Persona", "Cara a cara" — el triunfo del amor y la mistad o "Después del ensayo" — la mejor
interpretación de toda la carrera de Ingrid Thulin— sean obras que cedan en calidad ante ese fresco donde la realidad e irrealidad, crueldad y ternuras juegan la danza extática de la mayor tragedia moderna.

Su último estudio —no nombrada hoy por sus comentaristas— "En presencia del payaso", vuelve a plantear el problema de la transferencial y el final de ese Schubert que somos todos y que deja abierta una vez más la posibilidad de la salvación. Nadie más que Bergman podía hablarnos del duelo como del conyugio de amor y muerte.

Hace algunos años en sus parcas palabras con el periodismo, el mago de Faró pidió que si iba al cielo después de terminar un corto en él hubiese una pequeña pero sustanciosa cinemateca: no habló de sus filmes preferidos: aparte de su obra extraída de sus entrañas — a voces bordeó el límite de la locura—, de sus negativas a ceder ante cualquier intemperancia del otro (su relación con Lord LawrenceOlivier) y el fallido intento de poner “Hedda Gabler” en Londres, a veces de sus imperdonables circunspecciones para retratar a otros en su vejez (Greta Garbo).

Bergman no es un producto sincrético como quiso hacernos creer con facilidad Godard : “Mezclad a Girodoux con Heidegger y tendréis a Bergman". Fuera de las últimas obras de Dreyer como legado al cine, sólo Orson Welles puede comparársele sin que éste haya sido el creador de un cosmos como Bergman. Habló de Tarkovky como del más grande pero hasta el momento Ingmar Bergman está vivo. Nadie tiene por qué llorarlo, pues no existen perdidas: lo dio todo. El cine no ha perdido nada porque su herencia llena todos los vacíos de un tiempo casi estéril como el nuestro. Como sucedió con la muerte de Martin Heidegger en el terreno de la filosofía, con su huida se cierra una época en la historia del espíritu del arte.

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Alberto Robredo - Colaboración desde Argentina


ALBERTO ROBREDO
Oscar Portela

Embriagues, soledad, igual delirio,
no eres Moisés y en niño abandonado
siente el frío de quien crea
como un pequeño Dios
a quien sus criaturas abandonan.

Éste es el infierno: pobreza y abandono.
la certidumbre de saber que nadie
sabe que existes. Ni hermanos ni familia
ni los amigos a quien diste tu corazón
entero sangrado de los sueños.

Sueños truncados e inflamados que
se apagan ahora con alcohol y gritos
de socorro y ya nadie lo advierte.

Eres un templo abandonado. Una capilla
en ruinas donde los apagados cirios
son los iconos desta tu soledad y tus martirios.

Pide disculpas si en locura
rompiste las imágenes guardadas
dentro de un corazón en el destierro.

Y eso es todo. ¿Cómo explicarlo sino
en algún poema? Ya nada esperas
y aún esperas. Tú no sabes rezar

Y lejanos los días donde el sol esplendía
te quemas con la escarcha del invierno.
Tú eres el pasado y la memoria del pasado.
y un segundo fatal no consumado.

¿Ya lo entiendes Robredo?: Yo lloraba y reía
no importaba nada salvo la música celeste
pues que yo el que era y aquel-sombra fugas

y sigilo — me abandonó hace tiempo.
El alcohol para quien a deriva e intemperie
monta la vida sin ser jinete es la errancia
sin fin sin casa ni deseos.

Eso fue todo y espero que comprendas.
Durante largo tiempo yo te cargué
en mi alma y aún lo sigo haciendo.

Olvida pues, que nada ha sucedido
en el desierto en que mi nombre es piedra.

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agosto 05, 2007

Así - Colaboración desde Argentina


ASÍ
Oscar Portela

a Milagro Haack

Así titiláis vosotros bajo un límpido
cielo y sois estío, agua y deseo
como estrellas de galaxias lejanas
hermosos como la mar desnudos
como hijos de Adán sin pecado ninguno
y deste modo deberíais andar
por las calles y campos sin temblores
ni asilos, mostrándoos al mundo
para que éste se goce en el deseo
de vuestros cuerpos Adonais de todas
las épocas y edades: Os miro ya
desde lejos y a mi memoria acuden
las horas en que mis manos acariciaron
vuestros cuerpos, sudorosos espasmos,
bellos, bellos como un rubí
en la frente en un Dios y un río de
cristalinas aguas y yo también temblaba
y oraba frente a vosotros pequeños
dioses parados frente a mí,
y yo abrazado a vuestros cuerpos
perfectos como la primavera
hoy y siempre: bebe el deseo de
vuestras briosas fuentes
y los miembros de vuestros cuerpos
donde se gozan labios y manos
y el alma toda se enciende de deseos
para ya no apagarse
lejanos éxtasis ahora pero aquí
junto a mí reverdecidos
en mi memoria crecéis como el álamo
airoso en el aire más puro
aquel que da la vida y el instante
del goce eterno
que vuelve eternamente sobre sí.

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La Piel - Colaboración desde Argentina


LA PIEL
Oscar Portela

A Marily Morales Segovia

No Johann. No es “gris el árbol de la ciencia
y verde el árbol del conociendo”: aquello que se da
y florece conoce de la muerte la osadía de ser
un breve instante y en el amor bebe del cáliz de
la muerte como yo renazco del ocaso en la piel
usurpada del amante.

Quien conoce es el cuerpo.

Gramática del cuerpo del deseo y la magia de
poros abriéndose a la luz, al agua y a los rayos
que golpean las puertas de ser monadas
sólo concientes de saberse ostras: es el viento
que nos lleva hacia el otro.

Los extraños camino y los acaecimientos
del azar quienes nos abren
a nosotros desnudos en el otro:

Oh fiestas del “candor”.

¡Oh turbulentas siestas del verano!

¡Oh Deseos y goces, zureos de palomos en
vacíos alfeizares y la luz, la luz que tú pedías
en el cuerpo y las piernas del amado!

En el beso se enciende la amapola y
del conocimiento todo arde la vida que se extingue
en muerte para volver a sí "misma"
en "eterno retorno de lo mismo".

Es deseo de ser más ser
y más deseo: cuando el poro de la piel
se seca, cuando se seca el agua de la fuente,

cuando el poniente corre hacia los astros
hay vida todavía y habrá vida en esta
exangüe entrega de un cuerpo al otro
para hacerse uno.

La noche del invierno y el
poniente corren hacia las playas y mareas.

Allí duerme el delfín en la bahía. Y aquí en los
inmensos lagunares la garza blanca milagrosamente
se posa en el lapacho florecido y la quietud es todo.

Reposar en el cuerpo del amante hombre-delfín,
águila y leopardo para heridos en lucha
renacer al espacio de lo “otro” que es un viento
inasible, un mano de espuma,

una dulce mirada que es entrega y libre donación,
que es interrogación, plegaria , y llamado a ser más

de lo que soy ahora que sólo canto
y memorado digo lo que fui, lo que di,

dejándome fluir en esta líneas que son también deseo
y luces del conocimiento de la muerte.

Si me despido es porque sé que estuve aquí
y en una extraña tarde no olvidada bajo un río de olvidos,
besé al amado en un extraño rito de iniciación
y entrega bajo el agua del río.

¡Ay! Y no ceso de crecer hacia lo hondo,
desde ese momento.

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julio 09, 2007

Palemón - Colaboración desde Argentina


PALEMÓN
Oscar Portela

Blanca es ésta página y helada como la soledad
del cuerpo mío. Fluye tras el cristal como la vida
que es muerte y río, oscuridad y endriagos.

Ah, ya lo sé, lo sé. ¿Que más da, estar muertos
o estar vivos? ¿Acaso el Otro lo echaría en cuenta?

Lo he comprobado ya. Sólo a la soledad confío
los augurios del tiempo. Soy invisible al Otro
y su porfía. Me he muerto ya con el deseo a cuestas
que lleva en sí los encontrados reinos del poema.

Estoy de vuelta. Es de noche y el día me acongoja.
Todo humano es hostil a mis ensueños.
Solo, solicísimo confío al verso las plegarias
de vagos pensamientos. El sol me escalda.

El triste gris acero de los cielos el sueño no me quita.
No hay albergues. Deshabitado estoy como Carfaxs
en Ruinas y solo entro a la noche en la que vivo.

Todo otro es ausencia. Sólo ausencia. Los llamados
se han muerto en las estepas y el aullido bronco y espasmódico
mustio está ahora bajo el áureo hielo.

¿A qué escribir entonces si el circulo vicioso
repite el estribillo eternamente?

¿A qué volcar en blanco las penurias de la tierra indigente
que ha parido lobeznos en la blancura de los sueños?

Nadie sabe si estoy o si me ido.
A nadie importa éste destino
cierto que tiene por verdad la urna ya elegida.

Y nadie lo sabrá cuando a la nada entre en el silencio
sin llamar siquiera. Alguien me espera entre la zarza ardiente.

Su voz tonante es dulce y su figura altiva de Adán desnudo
y sin pecado alguno ni redención, ni Paraísos idos,
me lleva hacia otras puertas nunca abiertas.

¿Qué importa ahora si sueño todo esto?

No vivo en el desierto. Si la noche y el infierno
temido es el deseo que tiembla entre mis labios
cuando sueño….

Allí la zarza sigue ardiendo a solas
como mi corazón en el desierto.

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julio 06, 2007

Los Adamitas - Colaboración desde Argentina


LOS ADAMITAS
Oscar Portela

A Luisa Mercedes Levinson
María del Carmen Suárez
Y Leonor Calvera.

Adán Desnudo. Desnudo el Mar retrocedido
ante tanta hermosura. Medida es la belleza
mas tu hermosura es impiedad y es todo.

Los ojos del venado te contemplan
azorados. Tan pura es la visión que el animal
y el ave, las aguas y los vientos, el cielo
donde reinas se demoran contigo.

Tan pura es la virginidad del cuerpo
que rompes tu la aurora cuando aquella despierta.

Abre tus verdes ojos como algas y mueve
tus ligeras pestañas arqueadas como plumas
giradas hacia el cielo o entórnalas si quieres.

Donde tu frente es amplia como verde pradera.
luce la otra estrella.

Tiemblan las fosas de tu nariz de ave levemente
aquilina. Y la declinación
de pómulos hacia entreabiertos labios
donde el mundo y su gloria deponen su osadía.

La tarde avanza lenta hacia extrema barbilla.
Y en la punta del iceberg encuentra un solo
artista la perfección eterna. La visión
enloquece. Cuello de aéreo cisne
que baja hasta los hombros
como los ferreos arcos que sostienen la tierra.

La áurea espalda baja hasta cintura- junco
donde concentra el todo su alimento terrestre.

Y el monte el monte el monte
de tus dos nalgas prietas como estremecimientos
de Islas del Egeo.

Muslos que los delfines y orfebres
encontraran quiso emular el héroe.

Y tu tórax de acero que define
tu vientre de caderas
que juegan las fugas de un concierto.

¡Adán, Adán desnudo en un día primero!

Ninguna desnudéz tan desnuda como ésta.

Tu sexo de paloma erguido entre las piernas.
Y tu reinado aquí en éste mundo nuestro.

Este es el paraíso y ésta tu luz austera.

Oh palmera a la vera de una mar suntuosa.
Este es el paraíso. Y tu mano contiene los frutos
que aquel día tú comiste sin vernos. Nosotros somos
frutos. Tu sed y tu hambre todo.

Nosotros poseídos de tu rayo celeste.
Nosotros Adamitas siempre te fuimos fieles.

Estas tú, rey de un orden de amores. Y nosotros tus siervos.
Sólo tu desnudéz vela la gracia eterna.

Danos tu cuerpo entonces. Poséenos postreros
que el grito de un amante
es un hijo perfecto.

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junio 16, 2007

Es tan Bella - Colaboración desde Argentina


ES TAN BELLA
Oscar Portela

Es tan bella esta tarde de junio para morir. Escucha en mí las voces del cielo. El cielo azul como el mar cálido se arremansa en mis ojos y los colores son insinuaciones, apenas vislumbres de una paz que llena todos los rincones del ama.

No es bueno, no, despedirse del mundo entre ciclones, entre enardecidas colmenas y tábanos, entre oleajes de mares procelosos y una naturaleza rebelada contra el mortal in-grato. In-habitud es el mundo y no hay refugio para el alma condenada a vagar entre médanos traidores y faros-espejismos que conducen a las rocas que provocan naufragios más hondos que el diabólico soplo de una libertad “increada”. ¿Pues por qué estar siendo entonces?

No es más bello despedirse de los seres amados en una tarde clara donde los ruiseñores callan ante tanta belleza incomprendida. No, no pido la ingle de un ciervo herido para morir sobre él.

Sé de tanta belleza que se ignora a sí misma en medio del horror y del caos.

En intentado recogerla en abandonadas playas, en poema de Edna, en el viaje de Cabeza de Baca, en los niños abandonados a la intemperie de la calle, en el ceremonial de los cuerpos desnudos, sin pecados ninguno, en la Lucha de Marcias contra Apolo, en la búsqueda eterna de Perséfona, y he fracasado en todo. ¿Por qué no renunciar ahora cuando el otoño se adelanta?

¿En éste invierno de días cálidos, donde mi corazón revela sus misterios y los amigos aún están conmigo junto al fuego paterno? ¿Para qué más? ¿Para qué el absoluto?

Es tan bella esta tarde para despedirse y dormir en calmos lagos.
Estoy siendo sí, querida Edna. Pero cansado de soledad y espantos.

El silencio de los corderos aturde a veces y nubla mi visión con espejismos y con musgos ya secos como mi corazón. He desandado mi camino a solas.

Los que conmigo fueron mis tutelares hados ya se fueron aunque permanezcan en perfumes de Opio. No me despido no. Sólo pregunto por qué permanecer cuando las despedidas pueden aún ser bellas y sin dolor ninguno.

Si podéis contestarme habéis hecho lo que Bettina Von Brentano mirando el Rin desde el ventanuco de Holderlin comprendía sólo ella...

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junio 14, 2007

Los Ojos - Colaboración desde Corrientes, Argentina


LOS OJOS
Oscar Portela


a Carlos Vitale.

Me miras. Y desde ti me veo. Soy yo otra vez.
En el azul profundo de mar de tu mirada caben
todos los cielos. Me miras. Estoy aquí. Soy un
viento. Soy índigo. Sólo para mí mismo esta fluyendo
mi vida como un río mirado y visto.

Soy esta apuesta. Y te contemplo. ¿De lo contrario
cómo me miraría yo en tus ojos?. ¡Helas!

No tienes tiempos. Y tiene el tiempo alas. El orden es.
Y responsable soy de ese llamado al que contesto
sin misterio ninguno. Vuelvo a ser yo y espero.

Somos hijos de Adán. Somos su sombra y su retorno todo.

¿Qué me lleva hacia ti sino el deseo? Sube desde tu boca
astral un tiempo que se abre como dulce durazno
y sangra mi alma en tu nostalgia pura
de otra patria lejana.

¿Qué me dicen tus ojos, tu mirada? ¿De qué secretos sellos
demoníacos preservados por las semillas
de otras tierras me dictan estos arrobos y estas danzas?

Tu frente el mar, el mar sobre esos ojos sin olas y sereno.

Y en cuadratura exacta la barbilla de lo que fuera fauno
y es mortal ahora. Hijo de un ángel desamparado y triste.

Agrio sabor de un silbo vulnerado por la envidia de Apolo
ya vencido por Marcias. Hay fuegos y lamentos en tus ojos.

El secreto sellado en una urna egea clama por ser colmado.

Y el eco de tu llamado vibra sobre tus puros pómulos.
Oratorio donde se deposita un beso.

Todo tu rostro es un llamado en sombras.

Y yo respondo con cánticos profanos. Sólo tendrías que adelantar
la mano y el viento de ser en abundancia
derramaría todo.

Me miras y devuelves a mí constantemente. A lo que fui
y a lo que soy de nuevo.

Un mensajero solo. El servidor de un Dios ya desterrado
que espera del mortal su guarida segura.

Su aposento y su cuna. El reposo final en ésta tierra.

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