septiembre 21, 2007

¿Cómo No? - Colaboración desde Madagascar


¿CÓMO NO? (O EL CALUROSO VERANO DE LA GORDA FELIZ)
Alex Schlenker

Y ni ella ni yo sabíamos
qué mares navegábamos,
hasta que una noche se quedó
encallada sobre una roca
y en aquella roca murió,
toda marcada por dentro...
Mercé Rodoreda, "El Mar"

¿Cómo olvidar este verano?, si nos la hemos pasado en las noches calurosas invadiendo por medio de una caña, con la Buzz DigiCAM sujeta en la punta y en standby-modus-selfshot, el balcón de abajo. Rezándole a esa minúscula y titilante luz verde que lentamente se hunde en la madre de las oscuridades para descubrir, sigilosamente y en la más alta resolución, a esa gigantesca bola de carne femenina rozando su séptima década. Aquel desnudo bulto tirado bocarriba sobre la insignificante colchoneta de gimnasia —casi invisible al ojo humano. El zoom 14X de Ipprium registrando ese rostro bañado por gemidos, súplicas sin piedad, por una bocanada de aire en medio de esa soledad invadida de humedad. ¿Cómo olvidar su mirada? Esa ocular simetría desgarradora balanceándose en lo negro que habita entre dos días —el que muere y el que nace—, rogando sin un sólo pestañeo por un único instante de brisa que pudiera refrescarle ese aliento de cocodrilo encallado. ¿Cómo olvidar el sufrimiento con el que esa candidata a modelo de Botero rasga con finas pinceladas, compuestas por diminutísimos silbidos en Mi, el eterno y a la vez cómplice silencio veraniego? ¿Cómo no tener presente ImageDig 4.0 y su problema por cargar la foto entera, sin compresión, como si el Módulo de la tarjeta FastTrack reconociera en esa gordura absoluta y a la vez inquietante un documento de tamaño infranqueable? ¿Cómo no recordar con alegría y algo de asombro las infinitas posibilidades para alargarle el rostro, palidecerle aún más la piel, aumentarle la órbita a esas pupilas desde temprana hora dilatadas? ¿Cómo no sentir culpa por haberle abultado el pecho y el cuello con Photovert 3.4, por haberle puesto un color violeta a esa piel cada vez más tensa con ImageCube 7.1? ¿Cómo ignorar el comando fitskin023.exe con el que le robamos lo último de pudorosa intimidad que le quedaba a la matrona asada en baños de vapor propio? ¿Cómo no asumir el crimen, iniciado con una computadora que no puede más y que antes de cargar con la culpa de un cadáver digital decide suspender —no en una, sino en varias ocasiones— su sistema operativo?

¿Cómo no entender que en esos gemidos que trepan por el pasamanos del balcón, habita algo de placer, de encantamiento, de orgullo por ser en el ocaso de su existencia, agobiada por el sobrepeso y la constante amenaza terrorista del colesterol, una modelo deseada por el ojo del último fisgón de este tiempo? ¿Cómo no advertir algo de goce al dibujarle los contornos con DwightDraw a ese cuerpo finalmente inerte por la asfixia o por la angustiosa existencia bajo una piel agobiada por la eterna presencia de una soledad tipo "supermercado americano": 24 horas al día, 365 días al año? ¿Cómo no honrar en esa bola electrónica de plástico y metal, suspendida en todas las eternidades de todas nuestras oscuridades, nuestro propio ojo, nuestro tercer ojo balanceándose pendularmente sobre ese cadáver mitad imagen irrecuperable, mitad culpa? ¿Cómo no reconocernos en esa silueta humana, cubierta por sombras casi eternas, escondida en los balcones del mundo pidiendo un breve instante de brisa que la libere, aunque sea brevemente, de las sofocantes temperaturas? Con nuestras culpas —propias y ajenas— adornándole a modo de rosario el cuello. A esa difunta —lejos de ser bella para los magazines de la 110th street en NY— tan nuestra. ¿Cómo descifrar, sin entrar en pánico o caer en fetichismos cibernéticos, la desaparición de ese archivo tan vital para nuestra carrera de voyeristas, libres de pecado germinal o terminal? ¿O cómo comprender el tiempo, que en su eterna espiral se diluye confiando pacientemente que el eterno e infinito hilo de pescar vuelva de las profundidades del balcón de los muertos digitales en carne y hueso?

¿Cómo explicar que ahora sigamos silenciosos sentados, sumergidos en espera frente a una pantalla completamente negra?

Y aún es de noche...

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