septiembre 21, 2007

La Payada - Colaboración desde España


LA PAYADA
Senén Rodriguez Perini

La cuerda de la viola
vino a romperse justo
cuando el malevo Acosta
comenzaba a decir su parlamento.

La sorpresa duró pocos segundos,
la escena se vivió en cámara lenta,
el sonido irritante de la cuerda
fue muriendo entre murmullos sin protestas.

Al final el silencio fue total, cual cementerio,
nadie se animaba a moverse de su sitio,
el guitarrero miraba asustado al payador
y este lo contemplaba nervioso y confundido.

Juan Acosta parecía congelado, cual estatua,
con la mano derecha pronta para acompañar su prosa,
de boca abierta, mudo,
esperando el acorde que jamás llegaría.

Pero el asunto no tuvo consecuencias,
el malevo dijo: “Son cosas del destino”,
mandó servir otra vuelta de vino.
y esa noche no hubo cortes, gritos ni asesinos

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